Un ejercicio que se ha de repetir cada día

educar al perro para hacer sus necesidadesEl perro tiene un olfato notablemente sensible, por lo que percibiendo los olores impregnados en la arena o en el papel de periódico (si hace sus necesidades en casa) o en la tierra de su jardín, repitiendo el ejercicio cada dos horas, aprenderá deprisa a hacer sus necesidades siempre en el mismo sitio.
Lentamente el animal se acostumbrará a ir al lugar que se le ha asignado, convirtiéndose en un perro limpio y educado:
Cuando sea adulto sus exigencias fisiológicas se limitarán a un par de evacuaciones diarias. Pero esté tranquilo, porque si usted se olvida el propio perro le recordará que tiene que salir y no estará tranquilo hasta que le abra la puerta, pidiéndoselo con gimoteos o arañando la puerta.

Si por casualidad su amigo se equivoca y hace sus necesidades donde no corresponde (en la alfombra o en el suelo), deberá limpiar inmediatamente con cuidado el lugar con un detergente (nunca con amoniaco) para eliminar cualquier rastro del olor de la orina o las heces. De lo contrario su perro volverá a cometer el error, ya que usted le ha acostumbrado a aliviarse donde se han impregnado sus olores.

Si lo sorprende en una falta podrá regañarlo cogiéndolo por el colodrillo, pero nunca debe golpearlo. Utilizando un tono fuerte y amenazador conseguirá el efecto contrario, una meadita instantánea provocada por el miedo, y consecuencias negativas para su carácter que desembocarían en timidez, miedo y propensión a la suciedad.
Con todo, en los primeros meses de vida ocurrirá que el cachorro eche una meadita de repente al encontrarse con un acontecimiento emotivo, como por ejemplo la llegada del amo a casa después de unas horas de ausencia o la proximidad de una persona desconocida.Estos comportamientos son totalmente normales y no comprometen la educación y la obediencia de su perro. Por lo tanto, tenga paciencia, ya que son episodios que se producirán en un tiempo limitado si corrige oportunamente los errores de su perro.

En efecto, tiene gran importancia su comportamiento y la coherencia de su enseñanza; recuerde que si un perro ensucia la casa, a menos que haya motivos justificados (un embarazo que comprime la vejiga, cistitis, incontinencia de la vejez u otras enfermedades), no es culpa del animal. La responsabilidad es del propietario, porque no ha sido capaz de impartirle una educación correcta.

 

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