✅ La inteligencia del perro ✅

inteligencia del perro

Cualquiera que tenga perro respondería afirmativamente si se le preguntará sobre la capacidad de su mascota para pensar y para sentir. El lazo emocional que nos une a nuestro perro es muy intenso y hace que en ocasiones perdamos la objetividad a la hora de valorar sus capacidades mentales. Muchas personas contemplan a su perro, al menos en algunos momentos, como si se tratara de una persona.

El acto de interpretar el comportamiento del perro como si se tratara de un ser humano recibe el nombre de antropomorfismo. Aunque parece, en principio, completamente inofensivo, el antropomorfismo es el culpable de muchos de los malentendidos y errores que tienen lugar en nuestra relación con los perros.

¿Son entonces los perros simples máquinas biológicas, incapaces de pensar o de sentir? En caso de que sean algo más que eso ¿hasta dónde llega su inteligencia? Como propietarios, la simple idea de que nuestro perro no sea capaz de pensar o de sentir nos incomoda.

Sin embargo, si nos detenemos a reflexionar un momento, somos plenamente conscientes de que su mente no es igual a la nuestra. El estudio de la inteligencia de los animales es uno de los campos más interesantes de la etología y, a la vez, uno de los que genera mayor discusión, dejando un gran número de preguntas sin respuesta.

Ante la pregunta de si los perros y los animales en general poseen procesos mentales complejos, los científicos muestran opiniones divididas.

Aprendizaje por ensayo y error

El aprendizaje por ensayo y error es una forma universal de resolver problemas en el reino animal.
Cuando tenemos en nuestras manos un aparato electrónico del que desconocemos su funcionamiento, con frecuencia apretamos diferentes botones hasta que encontramos aquel que pone en marcha el dispositivo.

Una vez descubierto el botón correcto, ya no será necesario repetir el proceso anterior cada vez. Hemos aprendido a encender el aparato sin pensar, tan sólo probando una opción tras otra hasta encontrar la correcta. En otras palabras: ha tenido lugar un aprendizaje por ensayo y error.

Una conducta aparentemente inteligente, como que un perro se apoye en el pomo de la puerta para abrirla, puede haber sido adquirida por un mecanismo de ensayo y error. Posiblemente el perro se sintió atraído por aquello que se encontraba al otro lado de la puerta y saltó sobre ella. En uno de sus saltos es posible que accidentalmente apoyara sus patas en el pomo y descubriera que de esa forma podía abrir la puerta.

Formas complejas de aprendizaje

Diversos estudios indican la existencia en los animales de procesos de aprendizaje que van más allá de ensayo y error. Entre ellos se encuentra la capacidad para orientarse utilizando un mapa mental, para formar conceptos abstractos, para aprender por imitación de otros, la habilidad para utilizar herramientas y la conciencia de la propia existencia.

La discusión de cada una de estas habilidades escapa a los objetivos del presente manual. Sin embargo, aunque se intuye, la existencia de muchos de estos procesos mentales en el perro no ha sido todavía científicamente demostrada.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.