La correa y el cachorro

collares para perrosEl cachorro debe acostumbrase a la correa muy poco a poco. A fin de cuentas, el collar y la correa no dejan de ser cuerpos extraños que limitan su libertad y a veces pueden provocar picor u otras reacciones en el cuello del animal. Para empezar, bastará con ponerle el collar. Cuando el cachorro se haya acostumbrado a esta primera constricción podrá enseñarle a pasear con correa. Un perfecto compañero de paseo debe caminar dócilmente a su lado, sin tirar nunca de la correa. Pero será necesario mucho tiempo para conseguirlo. Personalmente soy totalmente contrario a acostumbrar al perro a estar suelto en la calle o por la acera.
Por muy educado que esté, siempre habrá situaciones que puedan distraerlo y provocar un accidente u ocasiones de peligro. Por lo tanto el cachorro ha de acostumbrarse a la correa desde pequeño, y sólo se debe permitir el paseo sin correa a un perro adulto perfectamente adiestrado y que haya superado las pruebas de obediencia en una escuela de adiestramiento.
Las primeras veces, alrededor de los dos o tres meses, atará a la correa o al collar una cuerda extensible, de forma que el pequeño pueda habituarse a este elemento extraño que limita su libertad evitándole así traumas y sin pretender que siga el recorrido de usted.
La cuerda extensible permitirá al cachorro alejarse, pero deberá regresar cuando le llame o cuando tire un poco de la correa. Con unas golosinas podrá transformar esta lección en un juego, dejando que se aleje unos metros para después llamarlo mostrándole el alimento.
Después de estas primeras lecciones, hacia los cuatro meses, podrá pasar directamente a ponerle la correa, acostumbrándolo a caminar a su lado, sujetando la correa con la mano izquierda, ya que en las exhibiciones los perros se sujetan por ese lado.
Pero, ¡cuidado!, no se puede querer todo y al instante. Para educar al cachorro a pasear con correa se necesita paciencia y perseverancia. Las primeras lecciones no deberán durar más de cinco minutos. Si él se detiene, usted también. A medida que los resultados mejoren podrá aumentar la duración de las lecciones y del paseo, regañándole con voz firme o con un tironcito de la correa si el perro le obliga a seguirlo. Por el contrario, elógielo cada vez que se mueva a su lado al paso justo, sin tirar hacia delante. Si el perro se mostrase desobediente, testarudo o dominante, ayúdese con un collar de estrangulamiento. Cada vez que se ponga a tirar con fuerza de la correa, dé un tirón y regáñelo verbalmente. Párese entonces un momento hasta que se calme, reanude el paso lentamente y elógielo si ha aprendido la lección.
Cuando el cachorro sepa ya pasear con correa, llévelo a conocer ambientes nuevos. Especialmente en la ciudad será necesario habituarle gradualmente a los coches, a la gente y a los ruidos. Las primeras veces mostrará señales de temor o nerviosismo que usted deberá ayudarle a superar tranquilizándolo con caricias o palabras de ánimo; puede estar seguro de que pronto le gustará acompañarle a todas partes.

 

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