El refuerzo

Los refuerzos más frecuentes son el alimento, el juego y, sobre todo, el contacto social. Para que un estímulo actúe como refuerzo debe presentarse inmediatamente después de la realización de la conducta.

En otras palabras, siempre se refuerza la conducta que el animal lleva a cabo en el momento en que recibe recompensa o inmediatamente antes. La inmediatez del refuerzo garantiza que el perro pueda relacionar la conducta con el premio y le anime a repetir la conducta deseada para obtener más premios.

El refuerzo de una determinada conducta puede llevarse a cabo por el propietario de forma voluntaria o involuntaria. Un entrenamiento de obediencia sería un ejemplo de un refuerzo voluntario en el que se potencian determinadas conductas, como sentarse o echarse en el suelo. Sin embargo, muchas conductas son a menudo reforzadas de forma inconsciente e intermitente. Por su gran interés práctico éstas serán analizadas con detalle en «Prevención de problemas».

En numerosas ocasiones reforzamos, sin darnos cuenta, conductas que más tarde pueden resultar molestas.

Supongamos que durante un paseo nuestro perro ladra a una persona que se cruza con nosotros. En muchas ocasiones lo acariciamos y utilizamos un tono de voz suave para intentar tranquilizarlo. En realidad, el perro asociará aquello que acaba de hacer, el ladrido, con una caricia, es decir, con una recompensa. Por ello, lejos de disminuir, la conducta del perro se verá reforzada y aparecerá cada vez con más frecuencia e intensidad.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.