Tigre

El Tigre está en peligro de extinción

Nombre científico: Panthera tigris

especies en peligro de extinción

Tigre de Bengala

El tigre es un depredador solitario que caza al acecho o acercándose furtivamente a la presa y necesita de la cubierta vegetal o mineral para subsistir. Es el caso contrario del león, que basa sus técnicas de caza en la cooperación y, por tanto, necesita terrenos despejados para tener una buena visibilidad Por esta razón, la distribución de ambas especies en el sub-continente indio, donde han coexistido desde tiempos inmemoriales, es mutuamente exclusiva.

Procedente de Siberia, según indica el registro fósil, el tigre encontró sus mejores habitáis en el subcontinente indio. Allí se desarrolló el famoso tigre, de Bengala, la subespecie tipo que mejor representa a la especie (P. tigris tigris). Pero también colonizó el Asia central y occidental hasta Turquía y el Cáucaso (tigre del Caspio), todo el E de Asia continental y las tres primeras islas sondaicas. Hoy las subespecies del Caspio (P. felis virgata), Bali (P. f. balica) y Java (P. f. sondaica) están probablemente extinguidas y las demás variedades tienen un status de conservación no muy envidiable.

El tigre es un gran nadador, capaz de atravesar ríos de 8 km de anchura y nadar sin descanso durante 29 km. Aunque no suele hacerlo, también es capaz de trepar a los árboles, y puede franquear de un solo salto 10 m en sentido horizontal.

Es de hábitos nocturnos, aunque, sobre todo en la parte septentrional de su rango, puede ser activo durante el día. Para la caza utiliza sobre todo la vista y el oído. Tras un acecho furtivo en contra del sentido del viento, agazapado y disimulado entre la espesura por su pelaje críptico, mata a la presa saltando de improviso sobre su lomo y rompiéndole de un brusco mordisco hacia arriba la espina dorsal. Si no ha conseguido matarla, tras hacerla caer con la potencia combinada de su peso y su impulso, aprieta su tráquea con las fauces hasta ahogarla. Esto llevó a muchos shikaris (guías de caza indios), incluso a los más experimentados, a la errónea conclusión de que sorbía la sangre de la presa hasta que fallecía.

La prefencia del tigre por sus presas está condicionada por su tamaño: cuanto mayores, mejor. Sin embargo, cuando son muy grandes, como los gaúres y búfalos, suele preferir los subadultos. Pero existe una presa que caza ávidamente en todo su rango: el ciervo.

El tigre suele nutrirse de una pieza de tamaño medio (un chital, por ejemplo) durante un día o dos, y luego descansa durante otros dos o tres. La esconde entre la espesura o la cubre de tierra y no se aleja de ella para protegerla de los carroñeros, especialmente de los buitres que, cuando llegan en tropel, son capaces de devorarla en menos de media hora.
Aunque procuran evitar la presencia del hombre —es una de las lecciones que las tigresas enseñan a sus cachorros— los tigres constituyen un peligro real para el hombre, sobre todo en los manglares de los Sunderbans, donde se ha producido recientemente una situación única entre los mamíferos: el número de personas muertas por los tigres durante algunos años ha superado ampliamente el de los tigres muertos por los hombres.

En la India, el principal problema es la falta de un cinturón de terreno no habitado en torno de las reservas donde viven los tigres —excepto en el Parque Nacional de Bandhavgarh, en el Madhya Pradesh—, que provoca encuentros con un fatal desenlace. Los tigres, ante el estrechamiento de sus territorios de caza se ven obligados a realizar incursiones en los campos vecinos o bien se sienten atraídos por la facilidad de captura del ganado doméstico, provocando la ira de sus propietarios.

Para paliar estos problemas se han propuesto diversas soluciones, algunas cruentas, como perseguir y abatir los tigres que atacan a los hombres. Una de las más económicas y razonables consiste en instalar en puntos estratégicos efigies de madera, vestidas con ropa usada para que huelan a ser humano, en actitudes de trabajo —cortando leña, pescando, etc.— y conectadas a una batería de 12 voltios; así, el tigre aprende a relacionar la temible descarga con su codiciada presa. Otra, consiste en utilizar máscaras muy expresivas para cubrir la nuca en los trabajos del campo, porque el tigre suele atacar por la espalda y le asusta la mirada humana.

A pesar de sus hábitos solitarios, el tigre no es un animal insociable; de los estudios realizados por George Schaller durante los años 60 se desprende que los animales que habitan cierta zona se conocen unos a otros y suelen mantener unas relaciones amistosas. La organización social de los tigres varía en función de las condiciones del habitat y la abundancia relativa de presas. Los machos adultos ocupan grandes territorios —50 a 1.000 km2 en la India, 500 a 4.000 en Siberia— que marcan con su orina y con el penetrante olor de sus glándulas anales. Cuando en la zona cuenta con una elevada densidad de presas, diversas hembras ocupan el territorio del macho, defendiendo subterritorios que se excluyen mutuamente. De este modo las hembras aseguran el suministro alimenticio adecuado para sí mismos y su progenie, y la protección de sus cachorros frente a los machos rivales. Como contrapartida, se ven obligadas a prestar obediencia al macho que defiende su territorio y sus crías.

cuales son los animales en peligro de extinción

Los jóvenes tigres permanecen bajo el cuidado materno hasta los dos años de edad aproximadamente, y luego se ven obligados a abandonar su zona natal. A veces deben ir muy lejos, porque las zonas adyacentes, con una densidad media de presas, ya están ocupadas por subadultos algo mayores que ellos, quedando relegados a las áreas periféricas, con baja densidad de presas, hasta que consiguen establecer su propio territorio. Pero este contratiempo supone una ventaja para el conjunto de la población, porque los jóvenes, en su obligada dispersión, terminan por unirse a otra población vecina, asegurando de esta forma el intercambio genético.
El cortejo nupcial de los tigres puede prolongarse una semana e incluso diez días, pero el acoplamiento propiamente dicho dura dos o tres. Durante estos días copulan con mucha frecuencia, hasta veinte veces al día, porque la hembra necesita ser estimulada sexualmente para la ovulación.

Después de una gestación de unos 105 días, la hembra pare dos o tres crías, a veces incluso seis, en una guarida situada entre las rocas o entre la densa vegetación. Abren los ojos entre los seis y catorce días, son destetadas a los tres o cuatro meses, y comienzan a seguir a su madre a los seis. Las hembras alcanzan la madurez sexual a los tres o cuatro años y los machos a los cuatro o cinco. La longevidad es de unos veintiséis años, pero la mitad de las crías no sobreviven más de dos años.

Aparte de la elevada mortalidad juvenil y de los problemas de interferencia con las poblaciones humanas locales antes citados, el tigre ha sufrido recientemente una tenaz persecución por su piel. Sin embargo, como ya hemos sugerido, la mayor amenaza para su supervivencia es la destrucción y parcelación de su habitat. En la India se realizó en 1972 un enorme esfuerzo con la puesta en marcha del Proyecto Tigre, que abolió la caza del gran felino y propició la creación de grandes reservas forestales en puntos tan distantes como Dudwa y Corbett, cerca de Delhi, Periyar. en Kerala, y los Sunderbans. Este proyecto consiguió aumentar la población de 1.800 ejemplares en 1972 a 4.015 de 1986. Sin embargo, aún subsisten serias dudas sobre cuánto tiempo será posible mantener poblaciones viables frente a la ocupación del terreno y la intrusión humana. Por esta razón, desde hace algunos años se está investigando la posibilidad de establecer «corredores» boscosos entre poblaciones de tigres aisladas, pero suficientemente próximas entre sí para que el proyecto sea factible.

En 1987 se estimó la población de la especie en unos 6.000 a 8.000 ejemplares, frente a los 4.000 de 1970. lo cual es un dato esperanzador. Estas cifras comprenden 4.000 de la raza de Bengala, 2.000 de la raza indochina, 40-80 de la raza china (más 40 cautivos), 200-300 de la siberiana (más 600 cautivos), y los 500-600 de la de Sumatra (más 157 en cautividad).
A la espera de que mejoren sus condiciones de supervivencia, el tigre es considerado una especie en peligro de extinción por la UICN y la CITES lo incluye en el Apéndice 1.

lista de especies en peligro de extinción

 

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