Potorú

El Potorú está en peligro de extinción

Nombre científico: Potorous tridactylus

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El potorú de hocico largo pertenece a una subfamilia de pequeños marsupiales denominados canguros rata. Taxonómicamente próximos a los canguros, tienen en común las patas saltadoras, pero recuerdan a las ratas por sus pequeñas y redondas orejas, sus pequeños y brillantes ojos y su puntiagudo hocico. Como su nombre indica, el hocico, además de puntiagudo, es alargado como el de un bandicut.

Los potorús se desplazan de tres formas distintas: a cuatro patas, de un modo plantígrado, cuando se alimentan y cuando se mueven lentamente; a pequeños saltos bípedos cuando escapan de un depredador o persiguen a algún contrincante; y con un gran salto de 1,5 m de altura y 2,5 m de longitud, mediante un poderoso impulso de las patas traseras, al comenzar la huida o la persecución del contrincante.

Son animales de hábitos nocturnos, aunque a veces toman el sol durante breves instantes poco después del amanecer. Pero en las zonas húmedas y lluviosas nunca abandonan los densos herbazales o el monte bajo más impenetrable. Si su habitat es alterado por el fuego o la deforestación, desaparecen hasta que la vegetación recupera su estado original. El potorú de hocico largo se alimenta principalmente de hongos y, probablemente por ello, sus áreas de actuación son relativamente extensas; también se nutre de insectos, especialmente durante el verano, y completa su dieta con diversas especies de hierbas, raíces y otros vegetales.

Los machos son territoriales y defienden parte de su territorio, aunque en condiciones normales prefieren evitar cualquier conflicto con los machos vecinos. Se supone que las hembras comparten su territorio o, al menos, una parte importante de él, porque cuando varias hembras viven juntas en cautividad nunca luchan entre sí. No puede decirse lo mismo de los machos: cuando comparten el mismo recinto son bastante tolerantes mientras no sientan el impulso sexual, pero si hay una hembra receptiva en el recinto, se enzarzan en unas luchas sin cuartel hasta que queda establecida una jerarquía.

En Tasmania, los potorús de hocico largo engendran durante casi todo el año, aunque con mayor frecuencia de finales de invierno a principios de primavera y en verano. Pero cada hembra sólo puede tener crías dos veces al año. Cuando no existe diapausa embriónica, la gestación dura unos 38 días, tras los cuales suele nacer una sola cría. Las hembras vuelven a aparearse cuatro días después del parto, pero el desarrollo del siguiente feto se detiene a causa de la diapausa embriónica y el nacimiento no tiene lugar hasta pasados 4,5 meses, a menos que desaparezca la primera cría.

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Habitat del potorú

Ésta vive en la bolsa de la madre unos 130 días; durante los 55 primeros no suelta el pezón materno, del que mana, como en los otros marsupiales, una leche muy nutritiva. No debemos olvidar que en los marsupiales la lactación ha adoptado su expresión más perfecta. Así, entre otras propiedades de la leche marsupial, las concentraciones relativas de grasa y proteína varían según las necesidades nutritivas de la cría.

Poner todo el énfasis en el desarrollo post partum de una cría prematura, en vez de jugarse todas las cartas en la gestación, no deja de ser una hábil estrategia evolutiva que desmiente la imagen de los marsupiales como mamíferos más primitivos que se tenía hasta hace poco. Si, por ejemplo, se produce una gran sequía y disminuyen los recursos alimenticios, la hembra no se ve obligada a sufrir el enorme derroche metabólico del aborto que una hembra placentaria sufriría en las mismas condiciones. Basta con dejar que muera de inanición la pequeñísima cría y suprimir la diapausa del embrión rudimentario que lleva en el útero, lo cual no representa ningún riesgo.

La hembra alcanza la madurez sexual a la edad de un año y la longevidad máxima registrada de la especie en estado salvaje es de siete años y cuatro meses. En cautiverio se han registrado longevidades superiores a doce años, una cifra importante para una especie tan pequeña.

Las poblaciones del potorú de hocico largo han disminuido considerablemente a causa de las operaciones de aclareo y quema de matojos, pero la especie no es tan rara como se pensaba. La subespecie P. t. gilberti del SO de Australia, sin embargo, parece que está definitivamente extinguida; al menos no se ha capturado ningún ejemplar desde hace más de ochenta años. Recientemente se ha observado en esta zona un mamífero cuya descripción corresponde a un Potorous, pero esta observación no ha podido ser confirmada. Si hubiera sido un potorú, sólo podría tratarse del P. t. gilberti o quizá la especie P. platyops que se cree extinguida desde 1875 y cuyos efectivos ya debían ser bastante escasos antes de la colonización europea.

El potorú de hocico largo continúa siendo numeroso en gran parte de Tasmania, pero probablemente ha desaparecido de la isla Clarke (estrecho de Bass) a causa del excesivo pastoreo y la abundancia de conejos. Aún existe, aunque es bastante raro, en las islas Rinders y King, y en el estrecho de Bass. Por ello, así como por su drástico declive en el continente australiano, en nuestra opinión se trata de una especie rara, y no debemos olvidar que probablemente una de sus subes-pecies ya ha desaparecido.

Aún es más raro el potorú de pies largos (Potorous longípes), que la UICN clasifica en un status indeterminado. Los efectivos de esta especie que habita en los bosques del E de Victoria han decrecido considerablemente a causa de la tala y aclareo para la industria maderera.

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