Perro de las praderas de Utah

El Perro de las praderas de Utah está en peligro de extinción

Nombre científico: Cynomys parvidens

animales en peligro de extinción en el mundo

Perros de las praderas de Utah


Es evidente que los perros de las praderas no son perros, sino ardillas de cuerpo robusto, cola corta y patas también cortas. El de Utah pertenece a una de las tres especies con la punta de la cola blanca, clasificados antiguamente por algunos autores en una especie única, C. gunnisoni.

Estos perros, que en 1916 se incluyeron en un subgénero distinto, el Cynomys Leucocrossuromys), tienden a vivir a mayor altitud y son menos coloniales que los perros de las praderas de cola negra.

Estos últimos viven en grupos sociales que a su vez se agrupan y forman verdaderas «ciudades» que abarcan zonas muy amplias. Una de estas ciudades tenía una extensión de 64.000 km2 y se supone que albergaba 400 millones de perros de las praderas. Sin embargo, esto era hace muchos años y hoy las ciudades ocupan unas 100 ha, cifra nada despreciable.

Las ciudades están formadas por madrigueras interconectadas que ofrecen a los perros de las praderas un refugio para protegerse de numerosos predadores y un lugar seguro para cuidar a sus crías. Las ciudades suelen estar divididas en distritos cuyas fronteras están delimitadas por rasgos topográficos o diferencias en la vegetación. Cada distrito incluye varios clanes, que son unidades sociales discretas formadas por unos 8-9 individuos.

Los miembros de un clan mantienen entre sí vínculos sociales estables y defienden el territorio común. El clan es, de hecho, un harén integrado por un macho adulto, 3-4 hembras adultas y varias crías e individuos jóvenes. Cuando crecen, los machos jóvenes abandonan su clan natal e intentan hacerse con el poder de otro harén. Las hembras no abandonan el clan, lo cual significa que todas las hembras de un harén están estrechamente emparentadas. Pero esto no les impide matar y devorar ferozmente las crías de las otras hembras, que son sus tías o sus hermanas de sangre.

Todo lo dicho sobre las ciudades de los perros de las praderas sólo es aplicable a las especies de cola negra. Las de cola blanca forman colonias más pequeñas y mucho menos organizadas. El Cynomys leucurus, por ejemplo, una de las especies del subgénero de cola blanca, no forma auténticas clases o, al menos, no defiende un área común; sólo durante la época reproductiva ambos sexos defienden con ferocidad sus territorios individuales o momentáneamente compartidos.

El Cynomys gunnisoni, por su parte, otra especie de cola blanca, vive en colonias formadas por subgrupos o clanes de organización más bien laxa que defienden madrigueras y zonas de alimentación específicas, pero con un ahínco y ferocidad mucho menor que las clases de perros de las praderas de cola negra.

Es probable que la menor densidad y organización de las colonias de las especies de cola blanca se deba a que su habitat dispone de un mayor número de zonas donde guarecerse.

La Gran Pradera y sus prolongaciones en el NE de México, en cambio, son zonas de topografía y vegetación muy monótonas, lo cual ha obligado a sus moradores, los perros de las praderas de cola negra, a organizarse en grandes ciudades subterráneas provistas de puestos de vigía para los centinelas, de galerías laberínticas y de otros subterfugios para disuadir a los depredadores o defenderse de su ataque.

El perro de las praderas de Utah ha sido poco estudiado, pero es probable que su comportamiento social no difiera mucho del de C. leucurus y C. gunnisoni, y que comparta con ellos, y con los perros de las praderas de cola negra, la costumbre de ladrar durante las confrontaciones territoriales, costumbre que les ha dado el nombre.

El envenenamiento voluntario o involuntario causado por las prácticas agrícolas e industriales ha sido la causa más importante del declive de las poblaciones de Cynomys parvidens.

Los efectivos totales de la especie descendieron de 95.000 en 1920 a apenas 3.300 en 1972 Sin embargo, algunas poblaciones experimentan periódicamente incrementos considerables tanto en distribución como en efectivos, entrando en conflicto con los intereses agrarios; hoy en día parece que los efectivos totales de la especie, por lo que respecta al número de adultos, se ha estabilizado alrededor de unos 6.400.

Después del período de reproducción, en primavera, la población puede alcanzar unos 24.000 individuos, pero la mortalidad de las crías es muy elevada y menos de la mitad alcanza la edad adulta.
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