Oso marino de las Galápagos

El Oso marino de las Galápagos está en peligro de extinción

Nombre científico: Arctocephalus galapagonensis

animales en extinción
Existen ocho especies de osos marinos australes. El de las Galápagos es el más pequeño de todos y también el que presenta un menor grado de dimorfismo sexual. Los machos «sólo» pesan el doble que las hembras, una diferencia irrisoria si se compara con otros osos marinos, sobre todo con el septentrional (Callorhinus ursinus), cuyos machos pueden llegar a pesar seis veces más que las hembras.
Los osos marinos australes son los otarfidos —focas con orejas— más primitivos. A partir de un animal muy similar al Arctocephalus, evolucionaron hace dos o tres millones de años los ancestros de los osos y leones marinos actuales. El género Arctocephalus (en griego, cabeza de oso) se diversificó hasta llegar a las ocho especies actuales, distribuidas por el Pacífico, desde Baja California hasta Tierra del Fuego, el Antartico y las aguas costeras de Australia, Nueva Zelanda y África meridional.

La especie que vive en África meridional (Angola, Sudáfrica), SE de Australia y Tasmania (A. pusillus) es la más corpulenta de todas: el peso de los machos triplica, a veces incluso cuatriplica, el de los osos marinos de las Galápagos.

El oso marino de las Galápagos vive en una zona inusualmente calurosa para un otaríido. Cuando se acerca a tierra. siempre escoge las costas muy accidentadas, en cuyas cuevas o anfractuosidades puede refugiarse del intenso sol ecuatorial. Este comportamiento contrasta con el del león marino Zalophus californianus, que en las Galápagos prefiere las playas abiertas de suave declive.

Las colonias de oso marino de las Galápagos se sitúan siempre cerca de las aguas profundas barridas por la fría corriente de Humboldt. Sus incursiones marinas, sin constituir verdaderas migraciones, a veces son muy largas porque las focas buscan las aguas más productivas en plancton o, mejor dicho, los calamares y peces que constituyen su dieta. La duración media de estas incursiones, registrada en hembras lactantes, es de unas 16 horas, durante las cuales realizan unas 80 inmersiones. La mayoría de estos buceos no supera los 30 m de profundidad, pero se han registrado inmersiones de 115 m y una duración máxima de 7,7 minutos.

Los harenes de esta especie son bastante pequeños en comparación con los de otros osos marinos. Es raro que un macho tenga más de cinco hembras, a las que vigila tan celosamente como las otras especies. Al contrario que otras especies de otaríidos, las hembras no se reúnen en gran número en un espacio muy reducido, probablemente a causa de la ausencia de predadores. Una superficie de 100 m de accidentada costa apenas albergan de seis a diez hembras. Los machos ocupan territorios aún más extensos, 200 m2 por cada macho reproductor. A causa de su gran extensión y lo accidentado del terreno, el macho tiene dificultades para defender todo el territorio y, a pesar de la celosa defensa ejercida, no es raro que un macho rival lo invada y se acople con alguna hembra.

La reproducción tiene lugar durante la estación más fría, es decir, de agosto a noviembre, porque entonces las presas son más abundantes y el riesgo de estrés térmico es menor. De hecho, ésta es una de tantas adaptaciones de la especie por su habitat ecuatorial. Otra adaptación es su pequeño tamaño, que, de acuerdo con la regla ecológica de Bergman, favorece la pérdida térmica al ser menor la relación superficie/volumen.

Después de unos doce meses de gestación, con implantación diferida, la hembra pare una única cría. La lactancia puede durar tres años o incluso más, un período muy largo para un otaríido. La extensión del período de lactancia se debe a la menor disponibilidad de presas durante la estación cálida, que empieza en diciembre. En esta época, las hembras se ven obligadas a buscar el alimento en el mar durante cuatro o seis días seguidos, después de permanecer uno sólo en la orilla. Los cachorros, que han nacido hace sólo unos meses, no tienen la fuerza suficiente para buscar su propio alimento y crecen muy lentamente durante la estación calida. Un año más tarde cazan algunas presas por su cuenta, pero aún no son autosuficientes.

Ocho días después del parto, la hembra entra en celo y se acopla. Pero sólo un 15% de las hembras que todavía están amamantando un cachorro dan a luz una cría el año siguiente (el 70% de las que no tienen su primera cría a la edad de cinco años) y, en principio, el número máximo de cachorros que puede criar a lo largo de su vida es de cinco. La longevidad es de unos veintidós años.

El oso marino de las Galápagos fue explotado comercial-mente durante el siglo pasado y hacia principios de éste se consideró extinguido. Sin embargo, en 1932 fue descubierta una pequeña colonia cuyos efectivos han ido aumentando gradualmente hasta hoy. Algo parecido ha sucedido con otros osos marinos. El de Juan Fernández (A. philippií), considerado extinguido hasta entonces, fue redescubierto en 1965; el de Guadalupe (A. townsendi), que se dio por extinguido en 1895, fue redescubierto en 1928; «perdido» otra vez pocos años más tarde, fue redescubierto por segunda vez en 1954.

cuales son las especies en peligro de extinción

Oso marino de las Galápagos (Arctocephalus galapagoensis)

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