Nutria gigante

La Nutria gigante está en peligro de extinción

Nombre científico: Pteronura brasiliensis

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La nutria gigante, una de las más raras del mundo, es un animal singular por su tamaño, gigantesco para una nutria, y por su cola aplanada, con proyecciones a cada lado, que recuerda una lanza. Gracias a tan extraña forma, es capaz de nadar impulsándose únicamente con los movimientos ondulantes de la cola. Cuando nada deprisa, utiliza sus grandes pies palmeados como timón; en caso contrario, rema con los cuatro pies.

El ciclo vital de la nutria gigante está estrechamente ligado al ascenso del nivel del agua durante la estación de las lluvias, entre abril y septiembre. Durante la estación seca, restringe su actividad a una pequeña laguna, ensenada o tramo del río, pero en la época de lluvias lleva una vida más nómada. A ello le obliga su sistema de caza, ya que prefiere los peces más lentos que descansan camuflados en el fondo de la laguna o del río; cuando llegan las lluvias, los peces se desplazan para desovar en el interior de la várzea o bosque inundado, y la nutria los sigue hasta que cinco meses más tarde las aguas vuelven a su cauce.

Captura sus presas con la boca; cuando éstas son grandes, las lleva a la orilla, donde probablemente las come como las otras nutrias, ayudándose con sus manos delanteras igual que si fueran bocadillos gigantes. Si los peces son pequeños, prefiere comerlos dentro del agua. También come cangrejos y otros invertebrados acuáticos.

A principios de la estación seca, entre finales de agosto y principios de octubre, la hembra, tras una gestación de 65-70 días, pare de una a tres crías, rara vez cuatro o cinco. Al cabo de tres o cuatro meses, éstas comienzan a ingerir alimento sólido; continúan con los padres al menos hasta que nace la siguiente carnada. La longevidad registrada (en cautividad) es de doce años y diez meses.

La nutria gigante es un animal territorial y sociable. Durante la estación seca, su territorio está formado por tramos de varios kilómetros de igarapé (en la complicada cuenca amazónica, canal que conecta dos o varios afluentes) o de río. Lo defienden ambos miembros de la pareja, patrullando y marcando el área con regularidad. La pareja de adultos, junto con uno o más subadultos y las crías del año, constituyen el grupo o célula social de la especie.

Los grupos constan generalmente de cuatro a ocho individuos, aunque en algunas ocasiones pueden alcanzar los veinte. El macho y la hembra están siempre muy juntos y comparten la misma guarida, incluso después de haber nacido las crías. En general, los miembros de un grupo viven en perfecta armonía, pero tienden a evitar los miembros de los otros grupos. Las peleas son, en consecuencia, muy raras.

El mareaje en tierra, con el almizcle que excretan las glándulas subcaudales, suelen hacerlo en puntos muy específicos. Las nutrias los despejan de toda vegetación hasta obtener una forma semicircular de 8 m de largo por 7 m de ancho. En una única ensenada se contabilizaron hasta cincuenta puntos de mareaje; veintitrés de ellos se encontraban en zonas de vegetación perenne, lo cual significa que tenían que desbrozarlos regularmente de hierba, ramitas y hojas caídas.

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Tanto estos puntos específicos de mareaje como las letrinas comunes del grupo constituyen marcas a la vez olfativas y visuales, que las nutrias hacen todavía más aparentes pisoteando el suelo y la vegetación circundante. Así, un sistema de mareaje refuerza al otro, y el mensaje no puede pasar inadvertido a ninguna nutria gigante que pase por delante de la zona marcada.

Por último, la nutria gigante parece también muy inclinada a comunicarse vocalmente, a juzgar por la amplitud de su repertorio fonético. Se han registrado nueve tipos de vocalizaciones, entre los cuales se incluyen chillidos de excitación que suelen proferir cuando nadan, e incluso suaves arrullos cuando entran en contacto con otras nutrias.
Hasta hace unos años, la nutria gigante frecuentaba los lentos e innumerables cursos de agua de casi toda Amazonia, de las Guayanas y de la cuenca alta del río de la Plata. Pero hoy es muy rara o ha desaparecido por completo en grandes extensiones de su antiguo rango de distribución.

La principal causa de este declive es la caza intensiva por su gran tamaño y el valor de su piel. Durante los años 60, por ejemplo, Brasil exportó 20.000 pieles. La nutria gigante es un animal ruidoso, de hábitos diurnos e inquisitivos, que la impulsan a acercarse sin temor a cualquier ser extraño. En otras palabras, es una pieza ideal para el cazador comercial que se rige por la ley del mínimo esfuerzo.

Aunque el tráfico de pieles de nutria disminuyó significativamente con la prohibición decretada a principios de los años 70, el furtivismo continúa siendo hoy, por desgracia, frecuente. Entre otras razones porque, a pesar de su prohibición, tanto en Europa como en Norteamérica continúa existiendo una fuerte demanda de su piel y porque la masiva deforestación de la cuenca amazónica permite el fácil acceso a territorios prácticamente inaccesibles hace pocos años. La nutria gigante está clasificada como vulnerable por la UICN pero, puesto que no se conocen sus efectivos totales, es posible que se esté acercando al peligro de extinción.

Otros mustélidos vulnerables o amenazados son el hurón de pies negros (Mustela nigripes), amenazado de extinción, aunque de un tiempo a esta parte está protegido en EE.UU.; la marta de Nilgiri (Manes gwatínski), que tiene un status indeterminado según la UICN, y la mofeta de Patagonia (Conepa-tus humboldti). reseñada en el Apéndice 2 de la CITES.

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