Murikí

El Murikí está en peligro de extinción

Nombre científico: Brachyteles arachnoides

cuales son las especies en peligro de extinción
El murikí o mono araña lanudo es el mayor primate de América. Según el primatólogo K. Milton, los adultos pesan como mínimo 12 kg y pueden alcanzar los 15. Es una especie fácilmente reconocible, que recuerda vagamente a los monos lanudos (Lagothrix) por su pelaje lanoso, su cuerpo pesado y su cara redonda. Como éstos, tiene una cola prensil que hace las veces de un quinto miembro. Pero se diferencia de ellos por sus largos brazos, similares a los de los típicos monos araña del género Áteles.

El pulgar del murikí es testimonial o falta por completo —se han encontrado individuos sin pulgar en una mano y con un muñón en la otra—, y las uñas de los dedos de pies y manos son afiladas, comprimidas lateralmente.

El murikí es uno de los primates menos conocidos. Según datos de la UICN sólo se encuentra en selvas primarias, con árboles de gran altura, que no han recibido nunca el impacto del hombre. Es una especie diurna y arbórea que, probablemente, no abandona nunca las copas de los árboles de mayor altura y que nunca ha sido observada en el suelo. Su dieta, básicamente vegetal, incluye hojas, frutas, flores y néctar. Cuando se alimenta, el 50% de su tiempo transcurre ramoneando las hojas de la bóveda arbórea. Sus movimientos diarios apenas duran una hora y no le llevan muy lejos: cada día se desplaza unos 630 m.

Los territorios de las hembras cubren unas 70 ha, entre las que se incluye un área central de 4 ha donde el animal suele retirarse a descansar y a dormir. Las hembras no defienden sus territorios, pero entre ellas se establece una rígida jerarquía. Los machos dominan a las hembras, pero llevan una vida itinerante, desplazándose solos o en pequeños grupos por la bóveda arbórea.

A veces les acompaña alguna hembra, o incluso varias, pero, al parecer, siempre durante cortos períodos. Las hembras son más insociables y sedentarias: pequeños grupos de hembras adultas, tres a cinco, en compañía de su progenie, ocupan áreas discretas de selva sin asociarse de un modo regular y ramoneando cada una por su lado.

El murikí es una especie promiscua; la hembra, durante el período receptivo, copula con varios machos. El celo de la hembra atrae a varios machos —generalmente de siete a nueve— hacia su territorio de ramoneo. La competencia entre machos es escasa o, al menos, poco apreciable, lo cual parece indicar que es la hembra la que escoge deliberadamene el cambio sucesivo de pareja (vése mona de Gibraltar).

Los murikís se comunican entre sí por medio de una serie de vocalizaciones, de las cuales se han descrito unas ocho; la más notable es un reclamo sonoro y penetrante para averiguar la localización de un congénere.

Esto es prácticamente todo lo que se conoce sobre este raro mono brasileño, pero es presumible que el murikí, como los monos araña y lanudos, dependa durante un período muy largo de la madre. Todos estos primates tienen un cerebro de mayor tamaño en relación con el cuerpo que los demás monos americanos, característica que los acerca a los africanos. Su inteligencia, mayor que la de los demás cébidos, explicaría la necesidad de una fase de aprendizaje más dilatada durante la infancia.

El murikí es uno de los primates neotropicales más amenazado. Es, además, la única especie de su género. En parte por ello y también por ser el mayor mamífero cuyo habitat está limitado al Brasil, incluso en tiempos históricos, el murikí se ha erigido en el símbolo del movimiento de conservación de la fauna de este país.

Antiguamente ocupaba todas las selvas costeras atlánticas del E y SE de Brasil, pero hoy su rango de distribución se limita a unas pocas localidades dispersas en los estados de Sao Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro. El número total de efectivos, según estimación de Michael Pfeiffer en 1991, es aproximadamente de unos 240 ejemplares.

R. A. Mittermeier estimó en 1987 los efectivos de la especie en 400 individuos, lo cual parece indicar que las medidas de conservación son insuficientes. El declive de este primate ha sido muy importante si tenemos en cuenta que antiguamente vivían en Brasil unos 400.000 ejemplares.

En 1971 sólo sobrevivían 3.000, lo cual nos da una idea de la progresión de la deforestación. Una de las razones del declive de la especie ha sido la caza para la alimentación humana, pero la fundamental es, sin duda, la destrucción de la pluviselva atlántica en aras de la agricultura y del desarrollo urbano. En 1986 ya se había destruido más del 97% de las selvas indispensables para la supervivencia del murikí y, desgraciadamente, el proceso de deforestación no se ha detenido desde entonces.

Las últimas poblaciones de murikí están repartidas en siete bosques de pequeña extensión: tres son reservas gubernamentales y los cuatro restantes gozan de una protección privada, pero ninguno de ellos puede ser considerado seguro a largo plazo. La mayor población superviviente de murikís en 1984, que agrupaba a unos 47 individuos, ocupaban una zona privada de bosque en el E de Minas Gerais, entonces protegida por su propietario, pero este tipo de protección puede fácilmente cambiar de sentido en el futuro.

La UICN considera el murikí como especie en peligro de extinción y la CITES lo incluye en el Apéndice 1. Otras especies de cébidos amenazados de extinción son el saimirí de Costa Rica y Panamá (Saimirí oesrstedi) y el mono lanudo de cola anillada (Lagothrix flavicauda).
lista de especies en peligro de extinción

 

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