Marjor

El Marjor está en peligro de extinción

Nombre científico: Capra falconeri

informacion sobre los animales en peligro de extincion

Marjor

El marjor, la cabra más corpulenta de todas, es un animal majestuoso e imponente que, por la forma peculiar de sus cuernos y la magnificencia de su pelaje, merece un lugar especial en el género Capra.

Como todas las cabras, muestra un acusado dimorfismo sexual. El macho es mucho mayor que la hembra y sus cuernos, que pueden alcanzar 1,6 m de longitud —frente a los 25 cm escasos de la hembra— son anchos de quilla y están enrollados en espiral. La espiral puede ser cerrada o abierta, pero siempre confiere, a los cuernos una estructura única que no es fácil describir.

El zoólogo Ivan Sanderson utilizaba el símil siguiente: recorte una larga cinta de papel cuya anchura disminuya gradualmente hacia un extremo, aguántela por ambos extremos y dele varias vueltas; antes de que se forme un cono completo, observará que queda una hendidura a lo largo de toda la estructura en espiral. Si le fuera posible rellenar la hendidura con un canalón, haciéndole seguir la misma espiral, conseguiría entonces la forma maciza del cuerno del marjor.

Esta gran cabra salvaje habita en la parte más occidental del Himalaya, en Cachemira (macizo Pir Panjal) y en las cordilleras del Karakorum y del Hindú Kush. No suele sobrepasar la línea de nieve porque carece del pelo interno del íbice, una cabra montes muy similar al íbex de los Alpes (pertenece a la misma especie, Capra ibex) que vive en las soledades heladas situadas por encima de la cota 3.700 m.

El marjor también frecuenta las montañas de altitud media y a veces, sobre todo en invierno, se encuentra a altitudes más bajas, en escarpados desfiladeros, roquedales, terrenos áridos y de monte bajo, e incluso en verdes praderas que no sufren la asidua presencia del hombre. Sus migraciones estacionales pueden cubrir desniveles de varios centenares de metros y, como otras cabras, es más activo a primeras horas de la mañana y al atardecer. Su régimen alimentario depende de la estación. En primavera y verano pace las hierbas y matorrales, mientras que en invierno ramonea las hojas de los árboles y los arbustos de hoja perenne.

Como la mayoría de los bóvidos, la estructura social de esta especie depende del sexo. Las hembras y los jóvenes inmaduros viven en manadas compuestas por unos nueve individuos, pero a veces se agrupan varias manadas y forman asociaciones temporales de hasta cien miembros. Los machos adultos viven solos la mayor parte del año y únicamente se unen a la manada durante la época de celo; sin embargo, en una población que habita en el N de Pakistán algunos machos permanecen todo el año con las hembras.

La jerarquía en el seno de la manada se establece mediante frecuentes amenazas y luchas; los machos se vuelven muy agresivos entre sí durante todo el período de celo. Las luchas suelen consistir en embestidas y en trabar los cuernos con los del oponente, intentando empujar y torcerle la cabeza y el cuello hacia un lado para hacerle perder el equilibrio.

Los apareamientos tienen lugar en invierno y los partos desde finales de abril hasta principios de junio. Después de 155 días de gestación, la hembra da a luz una o dos crías, que no abandonan su compañía hasta la siguiente estación de cría. Los jóvenes marjores alcanzan la madurez sexual hacia los 2,5 años de edad y su longevidad es de unos once o doce años. Algunos consiguen superar estas cifras.

El marjor ha sido muy perseguido como trofeo por los cazadores deportivos. También han sido sacrificados en gran número por las poblaciones nativas, que aprecian mucho su piel y su carne. Otras causas importantes de la drástica disminución de sus efectivos han sido la competencia con el ganado doméstico y la pérdida de habitáis adecuados por la expansión de la agricultura.

Por último, gran parte de su limitado rango de extensión geográfica se encuentra en zonas políticamente inestables, que han sido escenario reciente de una intensa actividad militar.

La UICN considera la especie como vulnerable en términos generales. La subespecie C. falconeri megaceros del centro de Pakistán y zonas adyacentes de Afganistán, cuyos efectivos no alcanzan las 2.000 cabezas, es considerada por la UICN en peligro de extinción.

Las subespecies C. f. jerdonensis y C. f. chialtanensis, de Pakistán y Afganistán, están incluidas en el Apéndice 1 de la CITES. Sin embargo, George Schaller, en un estudio realizado a mediados de los años 70 y 80 del siglo pasado sobre las cabras y carneros salvajes del Himalaya, ya indicaba que la primera era probablemente un sinónimo de C. f. megaceros, mientras que la segunda podía ser una raza de la cabra salvaje, Capra aegargus.

Otros caprinos amenazados o cuyas poblaciones se encuentran en una posición delicada son los siguientes: serau (Capricornis sumatrensis), serau de Formosa (Capricornis swinhoei), gorales (Nemorhaedus sp.), tahr del Nilgirí (Hemitragus hylocrius), tahr arábigo (Hemitragus jayakari), arruí (Ammotragus lervia), íbice de Abisinia (Capra walie), argalí (Ovis ammon), urial (Ovis orientalis) y carnero de las Montañas Rocosas (Ovis canadensis).

En esta lista también lo incluyen especies reseñadas por la CITES y que no han sido aún incluidas en los libros rojos de la UICN porque muchos caprinos constituyen espectaculares trofeos de caza y son, por tanto, potencialmente muy vulnerables.

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