Jaguar

El Jaguar está en peligro de extinción

Nombre científico: Panthera onca

animales en via de extinción
Esta magnífica especie es el único miembro del género Panthera que vive en el Nuevo Mundo, donde ocupa un nicho ecológico similar al del leopardo en el Viejo. De este último se distingue (aparte de vivir en continentes distintos), por la cola, relativamente más corta, el cuerpo, más compacto y de complexión más robusta, y la cabeza, mayor y más ancha. El pelaje de ambas especies es también distinto: las rosetas de leopardo carecen de puntos negros en su interior.

El jaguar es el mayor y más poderoso félido americano; pesa unos 50 kg más que el puma, el otro gran felino del continente. Por lo que respecta al hombre, es un animal pacífico. No existe ningún dato comprobado de ataques a nuestra especie y menos aún de jaguares devoradores de hombres. Al parecer, sólo en cautividad es agresivo y fiero.

El jaguar se encuentra principalmente en las pluviselvas y otros hábitats arbóreos. Procura evitar las sabanas muy abiertas, aunque en ocasiones las frecuente, porque en ellas su coloración disruptiva, tan eficaz para su camuflaje entre la espesura, no le sirve de mucho. Sin embargo, en la parte más septentrional de su rango realiza incursiones en los terrenos de monte bajo e incluso en algunos desiertos.

Los indios amazónicos creen que los jaguares atraen a los peces sacudiendo la cola en el agua. Pero es probable que la realidad sea más prosaica: cuando el jaguar acecha a sus presas desde la orilla del río, su cola puede golpear ocasionalmente la superficie y atraer involuntariamente a los incautos peces. En cualquier caso, lo cierto es que, cuando los peces están a tiro, los sacan a la orilla de un seguro zarpazo.

El jaguar también es un gran trepador, aunque no tan ágil como el leopardo. Pero caza sobre todo en el suelo, al acecho o acercándose a su presa furtivamente hasta dar el salto definitivo, como muchos otros felinos. Según algunos autores, el nombre jaguar deriva del indio «jaguara», que significa «el que mata a su presa de un solo salto».

Es un animal de costumbres nocturnas, con los ojos perfectamente adaptados a la falta de luz. Como en otros felinos, una capa reflectante, llamada tapetum lucidum, en la capa externa de la retina y la acción rapidísima de los músculos del iris proporcionan al jaguar una visión en la oscuridad seis veces mayor que la humana. A plena luz del día, en cambio, su visión es parecida a la humana. Su sentido del olfato, aunque agudo, no está tan desarrollado corno el de los félidos.

Entre sus presas además de los peces se incluyen tapires, ciervos, caimanes y otros reptiles, agutíes, perezosos y aves de costumbres terrestres. Las más importantes son los pécaris y capibaras. A veces también caza monos, aunque éstos sean mucho más ágiles. Después de matar a la presa, suele arrastrarla hasta un lugar tranquilo para devorarla sin dilación.
El jaguar es un animal solitario y territorial. Su territorio ocupa una extensión que oscila entre los 10 y los 400 km2, dependiendo del sexo (el territorio de los machos suele duplicar el de las hembras) y de la densidad de las presas. Lo marca con orina, como la mayoría de félidos, y arañando los árboles que lo limitan.
Emite una serie de vocalizaciones entre las que se incluyen diversos gruñidos, especialmente cuando caza, y un maullido que el macho utiliza durante la época de reproducción. También es capaz de rugir, porque tiene el hueso hioides suspendido del cráneo mediante ligamentos elásticos.
extinción de especies
Cuando la hembra está en celo, abandona su territorio y a veces recorre considerables distancias para aparearse con el macho, que la cubre y acompaña algunos días, y en raras ocasiones durante un año entero. Tras 93-110 días de gestación nacen de una a cuatro crías desvalidas y ciegas, que abren los ojos a los trece días. El destete tiene lugar a los cinco o seis meses. Los jóvenes jaguares siguen a la madre durante dos años, período de tiempo en el que aprenden a cazar. Luego inician su vida solitaria, pero su desarrollo no concluye hasta los tres o cuatro años, edad a la que alcanzan la madurez sexual. La longevidad máxima en cautividad es de veinte años, y en estado salvaje de doce.

Hasta finales del Pleistoceno el jaguar vivía en todo el sur de EE.UU., especialmente en Florida. A principios del siglo habían desaparecido todas las poblaciones residentes, aunque han continuado entrando individuos procedentes de México. El jaguar también ha sido eliminado de la mayor parte de México, gran parte de América Central, E de Brasil y Uruguay, y de casi toda Argentina, donde ya sólo subsiste en las provincias del N.

El declive del jaguar se debe a las mismas causas que explican la desaparición de los grandes felinos manchados: persecución por su condición de depredadores, pérdida del habitat y, sobre todo, caza por su bella piel leonada con manchas negras.
La deforestación es la principal causa de la pérdida del habitat del jaguar y, cuando ésta se practica con fines ganaderos, la gran fiera es perseguida con especial ahínco. Como ocurrió con el leopardo y otros grandes felinos, se produjo un gran incremento en la demanda comercial de pieles de jaguar durante los años 60. Tan sólo en Brasil se mataban unos 15.000 ejemplares anuales. Otros países que exportaban el máximo número de pieles posibles eran Solivia, Colombia, México, Paraguay, Perú y Argentina. El principal importador era EE.UU., que en 1968 compró 13.516 pieles.

A principios de la pasada década, la Federación Internacional del Comercio de la Piel acordó la realización de una investigación conjunta con la UICN, utilizando fondos de la VWVF, que significó una importante tregua. El 6 de noviembre de 1991, el Santuario de la Vida Salvaje de Belice Cockscomb Basin, el único territorio donde el jaguar goza de una protección absoluta, aumentó 30 veces su extensión, alcanzando las 40.000 hectáreas. Alan Rabinowitz, investigador de Wildlife Conservation International que había estudiado los jaguares en Belice durante varios años, recomendó su creación en 1985 para asegurar la protección en estado salvaie de la subespecie que habita en América Central.
Pero para las demás subespecies y poblaciones el problema subsiste, a pesar de las medidas nacionales e interna cionales adoptadas para su protección. En consecuencia, la especie está clasificada como vulnerable por la UICN e incluida en el Apéndice 1 de la CITES.

La suerte de muchos otros felinos no es más envidiable que la del jaguar. Entre las especies más amenazadas se encuentran en lince ibérico, el gato de Iriomote (Felis inomotensis), la pantera de las nieves y el tigre. Otras no tan amenzadas, pero muy vulnerables, son el gato jaspeado (Felis marmorata), el gato dorado asiático (F. temmincki), el gato de cabeza plana (F. planiceps), el gato de Margay (F. wiedi), el gato atigrado (F. tigrina), el gato de montaña (F. jacobita), la pantera nebulosa y el guepardo.
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