Impala de frente oscura

El Impala de frente oscura está en peligro de extinción

Nombre científico: Aepyceros melampos petersi

animales en via de extinción

Impala de frente oscura

El impala es uno de los antílopes más bellos de África. Aunque carece de la impresionante cornamenta del gran kudú o del tamaño del eland, sus proporciones guardan una exquisita armonía. Su coloración, en la que contrastan varios tonos de beige con el blanco radiante y el negro azabache, es también muy elegante.

Este ungulado ostenta el récord de salto en el mundo animal tanto en longitud como en altura ya que es capaz de salvar obstáculos de más de 10 m por un lado y, por otro, de saltar sin ningún esfuerzo por encima de un gran camión. Es fácil observar sus prodigiosos brincos cuando se espanta una manada de impalas.

Los animales saltan entonces a gran velocidad sobre las extensiones de arbustos que les cierran el paso y, a veces, dan enormes brincos en el aire sin que tengan que vencer ningún obstáculo.

Aunque las gacelas y alcelafos, en cuya compañía suelen pacer los impalas, atraviesan las llanuras abiertas cuando son asustados, los impalas prefieren buscar refugio en la densa vegetación.

Por esta razón, y por buscar ávidamente la sombra, el impala es mucho mas abundante en la sabana diseminada de acacia sombrilla (Acacia tortillis) o de acacia de Senegal (A. senegal) que en las estepas abiertas o en la estepa diseminada de monte bajo.

El impala es activo tanto de día como de noche y alterna los períodos de alimentación con los de descanso a lo largo de las 24 horas. Su alimentación se compone de hierba y de hojas de arbustos y árboles.

Al contrario que otros antílopes, el impala bebe con frecuencia, como mínimo una vez al día, sobre todo si la cantidad de agua que ingiere con las plantas de las que se alimenta no supera el 70% de su peso. Esto le obliga a ir a menudo al bebedero, un lugar que suele convertirse en una trampa mortal, porque en él se apostan muchos depredadores.

Es probable que esta vulnerabilidad le haya obligado a establecer una curiosa asociación de mutuo beneficio con los monos papiones. En algunas regiones de África, los potentes y agresivos papiones rodean las manadas de impalas sirviéndoles de guardaespaldas, y mantienen a distancia a los carnívoros medianos y pequeños.

A su vez, los impalas, dotados de un oído excelente y de una vista y un olfato aguzados, colaboran con los papiones en la detección de los predadores comunes a ambos, siguiendo la obvia estrategia de que dos ven mejor que uno. Para dar la alarma utilizan el contrastado dibujo en blanco y negro de sus cuartos traseros, particularmente visibles y expresivos cuando dan sus ágiles brincos.

La estructura social del impala es compleja y su tendencia a la territorialidad varía según la estación. En las zonas de África oriental con dos estaciones de lluvias, los impalas son territoriales durante gran parte del año. Pero en las regiones donde habita el impala de rostro oscuro, con una prolongada estación seca, la territorialidad se limita a unos pocos meses.

En el pasado, cuando esta subespecie era más abundante, es posible que formara grandes rebaños, similares a los que forman los impalas del ecosistema del Serengeti estudiados por George Schaller a principios de los años 70.

Según Schaller, durante la estación seca los individuos de todas las edades y de ambos sexos forman grandes grupos, que a veces suman varios centenares de cabezas, y recorren grandes distancias en busca de vegetación más verde.

El período de gestación del impala es de seis a siete meses, tras los cuales nace una cría única. El destete tiene lugar a los cinco-siete meses de edad y, si es macho, será capaz de reproducirse a los trece meses.

Sin embargo, no puede aparearse a esa edad porque para establecer su territorio nupcial debe contar con la fuerza suficiente para luchar con los machos más viejos. Entre tanto, debe conformarse con vagar sin rumbo en compañía de otros machos solteros.

El impala de frente oscura ha sufrido durante los últimos años una drástica reducción de sus efectivos, que actualmente se estiman en unas escasas 1.000 o 2.000 cabezas. La UICN considera esta subespecie, que habita una pequeña zona del SO de Angola y NO de Namibia, amenazada de extinción inminente si no se toman medidas urgentes para su salvación.

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