Gorila de la montaña

El Gorila de la montaña está en peligro de extinción

Nombre científico: Gorilla gorilla beringei

cuales son los animales en extinción
Los primeros europeos que, hacia 1850, abordaron el estudio de los gorilas, probablemente se dejaron impresionar por los terribles relatos de los misioneros y exploradores. Según estos hombres, más proclives a la fantasía que a la objetiva y escueta versión de los hechos, los gorilas eran mitad hombres, mitad bestias, tenían enormes colmillos y mostraban una conducta muy agresiva. «El gorila, tan pronto como percibe la proximidad del hombre, lanza su característico grito y se lanza al ataque», decía el explorador Ford. Wilson, misionero al que se atribuye el descubrimiento del gorila, lo describió como una de las criaturas más espantosas del mundo.

Muchos años más tarde, el explorador alemán Jaspar von Oertzen presentaba un testimonio más fidedigno del gran antropoide: «Los monos gigantes son tímidos y miedosos y buscan su salvación en la huida». Hoy sabemos que el gorila, el mayor primate viviente, es en realidad un gigante tranquilo. Los primeros estudios rigurosamente científicos sobre esta especie fueron efectuados a finales de los años 50 por el etólogo español Jordi Sabaté Pí (sobre el gorila de costa) y por el norteamericano George Schaller (sobre el gorila de montaña). Esos estudios acabaron con la leyenda negra. A partir de ellos, el animal sanguinario, el «King Kong», el despiadado asesino, se ha transformado en un ser inteligente y sensible que tiene muchos puntos comunes con el hombre.

A pesar de todo lo que se ha dicho sobre la agresividad del gorila, detesta las peleas. Ante cualquier posible disputa, intenta solucionarla con una exhibición de fuerza para intimidar al enemigo. La exhibición consiste en una serie de pautas, entre ellas golpearse el pecho en posición bípeda, mostrando toda su envergadura al oponente, golpear el suelo, agarrar y romper ramas y correr de un lado a otro agitando las plantas. A veces, estas pautas incluyen distintas vocalizaciones, como rugidos y aullidos. Este extraordinario «display» se ha mostrado en el cine, en varias películas. La última de ellas, Gorilas en la niebla, inspirada en el libro del mismo título de la famosa primatóloga Dian Fossey y realizado en su memoria. La prueba de que el gorila no constituye para el hombre ninguna amenaza son los miles de turistas que visitan (o mejor dicho visitaban, porque hoy la situación no es muy segura) Ruanda, acercándose a pie a pocos metros de gorilas en libertad sin sufrir ninguna agresión. Aunque es probable que un gran escalofrío recorra su espinazo ante las tremendas exhibiciones del gran macho, los guías, que han aprendido la lección de Dian Fossey, procuran que nadie huya y presencie hasta el final la impactante escena.

El gorila de montaña pertenece a una de las tres subespecies existentes. Su nombre científico es Gorilla gorilla beringei, fue descubierto en 1902 por Oskar Von Berige en las laderas del volcán Muhavura, y descrito en Alemania por Martschie en 1903. Se diferencia de las otras subespecies por su pelo, más largo y negro, su mayor corpulencia, sus mandíbulas más poderosas, brazos más cortos, cresta sagital más pronunciada y ventanas de la nariz más dilatadas.

Los gorilas de montaña viven en la zona de los volcanes Virunga, un lugar de gran belleza situado en la zona de convergencia de las fronteras de Zaire, Ruanda y Uganda. La mayoría de la población se encuentra en parques nacionales controlados por los gobiernos de Zaire y Uganda. En el denso bosque de Bwindi, al SO de Uganda, unos 20 km más al norte de estas reservas, vive una población de gorilas que probablemente pertenecen también a la subespecie G. g. beringei. En cualquier caso, estos últimos son mucho menos conocidos y, por desgracia, más perseguidos por los cazadores furtivos o los seguidores de cultos extraños que, con diversas partes del cuerpo de esos pobres animales, preparan absurdos brebajes e inútiles pócimas.

Uno de los lugares favoritos del gorila de montaña es la ladera brumosa del volcán Mikeno, en el parque nacional de los montes Virunga, en el Zaire. Aquí y en el contiguo parque de los volcanes (Ruanda) viven los 320 gorilas de esta subespecie, salvo los del bosque de Bwindi, de adscripción dudosa y cuyo censo es difícil, por no decir imposible. Es una zona de espesos bosques de bambú y de selva montana, situada entre 1.650 y 3.800 m de altitud, temperaturas agradables y frescas, pero sumida en una humedad perpetua. Es el dominio de la niebla, que inspiró a la naturalista Dian Fossey el título de la famosa obra en la que describe sus casi veinte años de estudios in situ, subvencionados por la National Geographic Society e impulsados por George Schaller y el paleoantropólogo Leakey.

Él gorila es un animal terrestre y cuadrúpedo, aunque es capaz de trepar. Jane Goodall informaba al respecto, en 1977. que algunos ejemplares del área del monte Kahuz, en Zaire, se alimentaban en los árboles a alturas de 40 m y que incluso el gran macho, con _sus 200 kg largos de peso, es capaz de trepar 20 m. Estos gorilas, que antes eran clasificados con el de montaña, pertenecen a una subespecie distinta. G. g. graveri, el gorila de llanura oriental. Es probable que el auténtico gorila de montaña nunca necesite trepar, ya que vive, por así decirlo, entre una ensalada casi inagotable de tallos de bambú, helechos, hojas, médulas de plantas, etc., que crecen a escasa altura del suelo.

El gorila de montaña es un animal de hábitos diurnos que realiza su actividad desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde. Después de levantarse, los gorilas estudiados por Schaller se alimentaban intensivamente hasta las diez de la mañana, a continuación descansaban hasta las dos de la tarde, después de la siesta realizaban un pequeño desplazamiento para alimentarse en otro lugar y poco antes de la puesta del sol construían los nidos para pasar la noche. Éstos eran plataformas o almohadones de ramas y hojas, que construían en 10 minutos o menos, y su forma variaba según el terreno. En zonas inclinadas, por ejemplo, constaban de una barrera en la parte baja para impedir el deslizamiento del animal mientras dormía. Aunque son estructuras simples, la construcción de los nidos está bien planeada, porque al gorila le encanta dormir. Aparte de sus largas siestas, suelen pasarse las doce horas nocturnas durmiendo.

El gran tamaño y los hábitos fitófagos del gorila le impiden recorrer grandes distancias y disponer, además, del tiempo suficiente para buscar alimento y digerir su copiosísima dieta. La media pormal de sus desplazamientos es de 0,5-1 km diarios, lo cual no le impide encontrar e ingerir la gran cantidad de alimento vegetal que necesita para mantenerse. Su única precaución es no permanecer mucho tiempo seguido en un punto concreto. De lo contrario, la vegetación se agotaría por completo o tardaría mucho tiempo en regenerarse.

La estructura social básica del gorila es el harén. El macho dominante, fácilmente reconocible por su espalda plateada y su enorme tamaño, es el jefe indiscutible del grupo. Pero no es un déspota cruel, también es el gran protector del harén: le da cohesión y se preocupa por su bienestar. Las hembras con crías no se alejan nunca de su presencia. Las hembras sin prole y los machos subadultos se mantienen algo alejados, pero nunca fuera de su área de influencia. Y las crías más pequeñas siempre se quedan bajo la tutela directa del gran macho. Su protección es fundamental para ellas, porque una cuarta parte de la mortalidad de las crías se debe al infanticidio perpetrado por los machos rivales.

El harén o grupo del gorila de montaña se compone de unos diecisiete individuos, y es mayor que el de los gorilas de otras regiones. En algunos harenes conviven a veces dos e incluso cuatro «espaldas plateadas», pero siempre hay uno que domina a los demás (que son probablemente sus hijos). Los restantes individuos son hembras adultas, machos y hembras subadultos, jóvenes y crías menores de tres años. Cuando los machos alcanzan la edad adulta, tienden a abandonar el grupo por decisión propia. Viajan entonces solos, a veces durante años, hasta que adquieren hembras de otros grupos y forman su propio harén. La formación de un nuevo harén no es difícil, ya que las hembras, cuando llegan a la pubertad, abandonan el grupo natal para unirse a otras manadas. Como consecuencia, las hembras adultas del harén carecen de todo parentesco y prácticamente no establecen vínculos entre ellas. Al contrario que en los otros primates, son los vínculos establecidos entre cada hembra y el macho dominante los que mantienen la cohesión del grupo.

Una vez el macho ha formado un harén que le dé suficiente descendencia, ya no lo abandona nunca. Esto crea grandes tensiones entre los machos, porque unos poseen hembras de forma permanente y otros no tienen ninguna. La competencia entre los machos es, por tanto, intensa, y las peleas encarnizadas. Sin embargo, casi nunca acaban con derramamiento de sangre, a menos que el oponente sea un macho solitario de similar fuerza. En general, los machos solitarios son los más peligrosos para el harén, porque quieren apropiarse a toda costa de sus hembras. La intensa competencia entre los machos es la causa probable del gran dimorfismo sexual de esta especie, uno de los mayores entre todos los mamíferos.

Según los estudios de Schaller, los gorilas no tienen una estación reproductora determinada. Las hembras dan a luz a intervalos de 3,5 a 4,5 años, a menos que la cría muera. Después de unos 260 días de gestación, nace una sola cría, rara vez dos, y en este último caso muere uno de ellas porque a la hembra le es muy difícil cuidar de las dos. La mortalidad de las crías inmaduras en poblaciones estables es del 42%, lo cual supone que apenas sobrevive una cría cada seis a ocho años de vida reproductiva de la hembra. En otras palabras, y de acuerdo con Dian Fossey y Jordi Sabaté Pí, las hembras no suelen tener más de dos o tres crías que sobrevivan hasta la edad adulta durante su vida reproductiva. La longevidad máxima del gorila registrada en cautiverio es de 54 años; es probable que la especie alcance los 50 en estado salvaje.

Las tres subespecies de gorila están incluidas en el Apéndice 1 de la CITES. La UICN considera vulnerable la especie y las subespecies G. g. gravieri y G. g. beringei en peligro de extinción.

especies en peligro de extinción

Artículos relacionados

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.