Gaúr

El Gaúr está en peligro de extinción

Nombre científico: Bos gaurus

Gaúr

El gaúr es un bóvido de gran tamaño, con la cabeza grande, el cuerpo macizo y las patas robustas, que vive en el sub-continente indio y en gran parte del Sudeste Asiático. Su habitat preferido son las colinas cubiertas de selva bien provistas de calveros y linderos herbáceos.

Uno de sus refugios predilectos en estas selvas montanas son las densas espesuras de bambúes. Junto con el yak, es el bovino mejor adaptado a los terrenos montañosos y a veces se encuentra en pendientes muy escarpadas; sin embargo, aunque puede vivir en altitudes bastante elevadas, casi nunca supera la cota de los 1.800 m. En los territorios que frecuenta no debe faltar el agua no sólo para beber, sino también para bañarse. En cambio, y al contrario que otros ungulados, no se revuelca en el lodo.

Como sucede con la mayoría de los bóvidos, los machos son más corpulentos que las hembras. Sus dimensiones suelen superar en una cuarta parte las de estas últimas. Los machos viejos tienen una joroba sobre los hombros y sus astas pueden superar los 80 cm de envergadura.

El gaúr es el más alto de todos los bovinos y uno de los más impresionantes no sólo por la estatura, sino también por su coloración contrastada. Los especímenes más corpulentos suelen encontrarse en las selvas húmedas, perennes o semicaducifolias, del extremo sur de la India. Los mejores lugares para observarlos son, sin duda, los parques nacionales, en particular los de Nagaraho-le, Bandipur y Bhadra en el Karnataka, Mudumalai y Annama-lai, en el Tamil Nadú, y Parambikulam y Periyar, en Kerala.

Pero también pueden verse sin demasiados problemas en otros parques situados más al norte —Mollem, en Goa; Tarboa en el Maharashtra; Pench, Kanha y Achanakmar, en el Maddhya Pra-desh; Belta, en el Bihar, y Simplipal, en Orissa— e incluso en Asam (Kaziranga, Manas Tiger Reserve) y en Nepal, En Malasia no es muy abundante, pero aún pueden verse algunas manadas en los valles altos de los principales ríos de la península.

Por sus dimensiones y su gran corpulencia, los indios llaman bisonte indio al gaúr. Sin embargo, su gran tamaño no le libra en ocasiones ser depredado por el tigre. Además, esta designación no es muy acertada, porque el gaúr es un Bos, es decir, un toro, no un bisonte, y aun siendo un animal gregario como todos los bovinos, no forma manadas muy grandes.

En un estudio efectuado por George Schaller en el centro de la India, las manadas de gaúres contaban con ocho a diez individuos, aunque su número podía oscilar de dos a cuarenta. Generalmente, sólo había un toro adulto en cada manada y los demás machos adultos vivían solos formaban grupos de «solteros». En Malasia, las manadas no suelen tener más de treinta individuos y también se encuentran ocasionalmente toros solitarios.

En el momento álgido de la época de celo, los toros recorren grandes distancias en busca de hembras en celo, trasladándose de una manada a otra tras pasar unos pocos días en cada una. Compiten entonces unos con otros, mediante exhibiciones laterales a pasos lentos y muy calculados, en las que los atributos masculinos —papada, joroba y cresta dorsal— son mostrados de forma ostensible.

Las peleas suelen ser simulacros y es raro que los machos lleguen a entablar una auténtica lucha. La jerarquía se establece principalmente por el tamaño del cuerpo y la extensión de los atributos masculinos; las exhibiciones de fuerza son raras y nunca tienen un desenlace fatal.

Según Schaller, el reclamo que emite el toro para atraer a la hembra es un canto agradable al oído, compuesto por una serie de tonos cada vez más bajos, resonantes y claros, que puede oírse a 1,5 km de distancia. La nota de alarma, en cambio, es un sibilante bufido. Por último, parece que el gaúr también muge como el ganado vacuno, pero se desconoce la utilidad de esta vocalización.

La reproducción tiene lugar durante todo el año, pero en el centro de la India el índice más alto de apareamientos se registra entre diciembre y junio. En el sur de la India y en Malasia no se ha detectado un incremento estacional de dicha proporción.

El período de gestación es de unos nueve meses, tras los cuales nace una única cría, completamente cubierta de pelo y capaz de andar a los pocos minutos. En la India central, la máxima proporción de nacimientos tiene lugar entre diciembre y enero, es decir, durante la estación más fresca. El ternero deja de mamar a los nueve meses de edad. Las hembras alcanzan la madurez sexual a los dos o tres años.

El gaúr no es un animal muy cauteloso, lo cual facilita su observación, pero cuando se asusta se hunde en la jungla con gran estrépito y a toda velocidad (cuando huye, tiene la rara costumbre de golpear pesadamente el suelo con las patas delanteras). Cuando es perseguido, puede convertirse en un animal muy peligroso: se han observado diversos casos en los que el gaúr se quedó emboscado en lo más espeso del bosque para esperar a su perseguidor y matarlo.

En algunas zonas el gaúr es un animal de hábitos diurnos: se alimenta a primeras horas de la mañana y al atardecer, descansando durante las horas más calurosas del día.

En otras, es básicamente nocturno para evitar el contacto con la gente. Los animales estudiados por Schaller en la India central desplegaban su máxima actividad durante la noche. Al alba, empezaban a abandonar los prados adentrándose en la selva; a partir de las 5 horas era muy raro ver un solo animal en terreno despejado.

El gaúr se alimenta básicamente de hierba y, por ello, prefiere vivir en las proximidades de los calveros del bosque y los cultivos abandonados, o bien en las orillas abiertas de los ríos, donde la hierba crece abundante y fresca. Sin embargo, cuando ésta escasea, se conforma con las hojas de arbustos y árboles, no desdeñando tampoco la hierba seca o la vegetación más coriácea.

En Malasia, su alimentación preferida incluye hojas jóvenes de lalang (Imperata sp), las del maíz y el arroz, dieta que complementa con las hojas de unas cuantas especies de árboles selváticos entre ellos el merlimau, el mengkirai y el bet- beti. Frecuenta las fuentes de aguas sulfurosas y muestra una gran tendencia a lamer la sal, probablemente para conseguir un indispensable suplemento mineral.

La CITES incluye el gaúr en el Apéndice 1 y la UICN considera que es una especie vulnerable. Aunque todavía se encuentran varias manadas en zonas dispersas, desde la India hasta Indochina y la península Malaya, sus efectivos han sufrido una drástica reducción a causa de la caza excesiva, la alteración del habitat y las enfermedades contagiadas por el ganado doméstico.

En el Sur de la India, por ejemplo, el ántrax y otras enfermedades del ganado vacuno diezmaron hace unos años las abundantes manadas de Bandipur y Mudumalai; en Periyar y Kanha, los daños fueron menores, pero ni en unos ni en otros parques nacionales se ha vuelto a observar el número de cabezas que había antaño. Sin embargo, el gaúr nunca ha debido ser un animal abundante, ya que los claros umbrosos y herbáceos que necesita para su alimentación debían ser poco numerosos antes de que el hombre se dedicara a la agricultura.

Existe una forma doméstica del gaúr que se consideraba como una especie distinta (Bos frontalis Lambert). Es de menores dimensiones que el gaúr salvaje, tiene las patas más cortas y la jiba menos prominente. Se utiliza básicamente para la producción de carne; los nagas de Assam y otras etnias lo utilizan también como animal de tiro.

Su producción de leche es muy escasa y su carne no sólo es útil como producto alimentario, sino que también es consumida en sacrificios rituales. Se conocen numerosos cruces de gayal con bovinos domésticos, cebúes y gaúres, con los que se ha conseguido mejorar la raza.

Es probable que aún sobrevivan algunas manadas cimarronas en Birmania y en la India oriental, porque antiguamente se mantenía en estas zonas gáyales en estado salvaje y, cuando era necesario, se les atraía ofreciéndoles bolas de sal.

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