Duiker de Jentink

El Duiker de Jentink está en peligro de extinción

Nombre científico: Cephalophus jentinki

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Duiker de Jentink

Los duikers son antílopes de pequeño o mediano tamaño que habitan en los bosques más densos del África subsahariana. De las 19 especies de duikers, 18 pertenecen al género Cephalophus, nombre que hace referencia a su penacho de pelo largo en lo alto de la cabeza, la especie restante, el duiker común, pertenece al género uniespecífico Sylvicapra (S. grimmia).

Todas ellas tienen en común una forma arqueada y unas patas traseras mucho más largas que las delanteras, lo que les permite escurrirse con facilidad a través de las espesuras. La costumbre de zambullirse cuando están en peligro les ha valido el nombre de duikers, que en afrikaans significa antílopes zambullidores.

Los duikers muestran muy poco dimorfismo sexual y apenas existen diferencias entre sexos, con la extraña salvedad de que las hembras son un poco más corpulentas que los machos; sólo en algunas especies las hembras no lucen los cuernos cortos y cónicos típicos de este grupo de antílopes. Los duikers conservan muchos de los rasgos encontrados en los restos fósiles de los antiguos bóvidos y a veces son considerados como los más primitivos antílopes africanos vivientes.

En términos generales, los duikers son animales huidizos y de hábitos principalmente nocturnos. Esto, combinado con la impenetrabilidad de sus hábitats, dificulta considerablemente su estudio en estado salvaje. Se sabe, no obstante, que son animales muy poco gregarios, que suelen vagar solos o en pareja por los bosques y las espesuras.

El duiker azul, por ejemplo (C. montícola), presenta una monogamia facultativa, en la que los consortes no permanecen uno cerca del otro, comiendo y descansando con frecuencia en momentos distintos. Sin embargo, forman parejas para toda la vida y no salen nunca de un territorio pequeño (2,5-4 ha) que ambos sexos defienden contra otros miembros de la misma especie.

Cuando la única cría madura —a los dos años en las especies más pequeñas y algo más tarde en las mayores— abandona el territorio familiar y rompe todo lazo con sus progenitores. Busca entonces su propio consorte e intenta establecer su territorio.

Otras particularidades de los duikers son sus finos sentidos del oído y de la vista y, sobre todo, sus hábitos alimentarios. Además de comer hierbas, hojas, cortezas y brotes —que a veces escogen con gran esmero, aunque para ello tengan que enfilarse por los arbustos más enmarañados de la espesura, hábito típico de los ungulados— también comen frutos, que para algunas especies constituyen su dieta exclusiva.

Lo más sorprendente es que a veces acechan y capturan pequeñas aves y roedores como si fueran carnívoros, y en ocasiones no desdeñan los insectos y la carroña. De ahí que a los ejemplares cautivos se les suministre comida de perro junto con la alimentación vegetal, más típica de un bovino.

El duiker de Jentink es la especie más rara de todo el grupo. No fue descubierto hasta 1892 y hoy son pocos los ejemplares recogidos en los museos y zoológicos.

Su biología es poco conocida, menos aún que la de los otros duikers. Es probable que, como el duiker azul, se trate de una especie monógama, ya que, de las observaciones efectuadas en animales cautivos, se deduce que varias especies de duikers escogen la monogamia como forma exclusiva de agregación social.

Asimismo es muy probable que el duiker de Jentink sólo tenga una cría en cada parto y que ésta abandone el territorio familiar al alcanzar la madurez.

No se conocen otros datos sobre su biología reproductiva y es difícil hacer conjeturas: el período de gestación de otros duikers más conocidos oscila entre los 120 días del duiker de Maxwell (C. maxwelli) y los 245 del de flancos rufos (C. ruphilatus). Sólo podemos afirmar que las crías del duiker de Jentink, al contrario que otras especies (pero no todas), tienen un pelaje muy distinto al de sus padres.

El de estos últimos presenta un tono grisáceo sal y pimienta, con la cabeza y el cuello negros, muy contrastados con el resto, y los hombros blancos; el de las crías, en cambio, es marrón ocuro uniforme.

Los duikers son ávidamente cazados por los nativos por su valor alimenticio y su sabrosa carne: los cazadores de trofeos, en cambio, suelen despreciarlos porque su cornamenta es muy discreta. La mayor amenaza para las especies más raras es la destrucción del habitat forestal. Éste es el caso del duiker de Jentink, que habita en una zona restringida de una región africana que se desarrolla con gran rapidez.

A causa de la deforestación, hoy sólo quedan unos pocos centenares y la UICN considera la especie amenazada de extinción inminente. El duiker dorado (C. zebra), que habita en la misma región, se encuentra asimismo en una situación delicada y la UICN lo clasifica como especie vulnerable, al igual que el duiker de Ader (C. adersi) y el Cephalophus rubidus.

El duiker azul (C. montícola), por su parte, cuyos efectivos sufrieron una drástica reducción hace unas décadas —aunque debido a la estricta protección de que goza en Sudáfrica se ha recuperado de forma notable—, está reseñado por la CITES en el Apéndice 2.

animales salvajes en extinción

 

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