Dugongo

El Dugongo está en peligro de extinción

Nombre científico: Dugong dugon

animales en via de extinción

Dugongo


El dugongo ya era un animal bien conocido por los antiguos pueblos del Medio y Lejano Oriente. Los antiguos textos hindúes lo describen como un «pez» que amamanta a sus crías, y los antiguos griegos lo equiparaban a las sirenas. También era conocido por los fenicios y por los antiguos egipcios, porque en aquella época el dugongo vivía en el Mediterráneo oriental. Sin embargo, la ciencia occidental no descubrió este animal hasla bien entrado el s. XVII: la primera descripción científica fue realizada en 1766.

Existe una sola especie, que es la única superviviente de la familia. En tiempos históricos, la familia dugóngidos comprendía otra especie: la vaca marina de Steller (Hydrodamalis gigas), un enorme sirenio que podía pesar hasta 4 toneladas y cuya última población fue masacrada sin tregua por el valor de su grasa y fácil captura, hasta su completa desaparición en 1768. La ciencia occidental desconocía la existencia de la vaca marina, hasta que fue descubierta en 1741 por los miembros de la expedición del capitán Vitus Bering en el estrecho que lleva su nombre.

El dugongo es un típico sirenio, es decir, un mamífero acuático con el cuerpo voluminoso y fusiforme, las patas anteriores transformadas en aletas y sin patas posteriores ni aleta dorsal.

Su cola, aplanada horizontalmente como la de todos los sirenios, tiene forma de aleta; pero, al contrario que la de los manatíes, el borde posterior es cóncavo. Los dugongos jóvenes utilizan las aletas anteriores para propulsarse en el agua, pero los adultos nadan moviendo únicamente la cola, y usan aquellas como timones. En cambio, las utilizan para «andar» por el fondo del mar y, en raras ocasiones —sólo se ha observado esta conducta en ejemplares cautivos—, para llevarse la comida a la boca.

Es exclusivamente herbívoro y es probable que su distribución original coincidiera con la de las plantas que constituyen su dieta. Se trata de plantas vasculares (plantas de flor) marinas pertenecientes a las familias potamogetonaceae e hidro-charitaceae. Este tipo de vegetación es muy abundante en la zona Indo-pacífica, a profundidades comprendidas entre 1 y 5 m, y también se encuentra en el Mediterráneo.

De estas plantas, el dugongo aprovecha los rizomas ricos en carbohidratos. Los extrae del fondo del mar, hozando con su morro flexible y curvado hacia abajo, y masticándolos con sus musculosos labios, sus molares en forma de clavija y las almohadillas córneas que recubren ambos paladares, superior e inferior. Aunque en menor proporción, también ingiere algas marinas y, ocasionalmente, cangrejos.

En el O de Australia, en Shark Bay, se alimenta durante el invierno de las hojas terminales de la planta marina Amphibolis antárctica, prescindiendo de sus rizomas. Cuando hoza el fondo en busca de rizomas y cuando ramonea en las hojas de Amphibolis, utiliza su disco facial musculoso, en forma de herradura y provisto de una serie de cerdas de diversos grosores, como si fuera un auténtico rastrillo mecánico.

El dugongo se encuentra en aguas marinas poco profundas, con frecuencia cerca de los arrecifes de coral y siempre en zonas donde la vegetación es abundante. Es más marino que los otros sirenios y casi nunca frecuenta las aguas dulces. Tiene, por tanto, un gran interés para los zoólogos, ya que es el único mamífero vegetariano marino. Sin embargo, no suele aventurarse en alta mar, a gran distancia de tierra firme.

Por tanto, es un animal sedentario, aunque es posible que las variaciones estacionales de su presencia en algunas zonas estén asociadas con los monzones e indiquen la existencia de migraciones debidas al mal tiempo y a la disponibilidad de alimento. En otras zonas se desplaza diaria y regularmente entre las áreas nutricias y las aguas más profundas, donde descansa la mayor parte del día. Aunque a veces vive en soledad, el dugongo es un animal esencialmente gregario.

En épocas pasadas no era raro observar grandes grupos compuestos por varios millares de individuos; en el E de Australia, cerca de Brisbane, fue observada una enorme manada de 5 km de longitud y 100 m de anchura. Hoy todavía pueden verse grupos de varios centenares de individuos, pero las manadas son mucho más reducidas.

Es posible que estos grandes grupos tuvieran una finalidad defensiva, sobre todo contra los tiburones. los principales enemigos naturales del dugongo. También es posible que su finalidad fuera educativa: según esta hipótesis, los individuos más jóvenes aprendían a nadar y moverse de la forma más ventajosa y eficaz.

Se supone que el dugongo es un animal monógamo que forma parejas estables durante largos períodos. Cuando nacen las crías, forman grupos familiares que no pierden su identidad en el seno de las grandes manadas. Tras 13-14 meses de gestación, la hembra pare una sola cría, rara vez dos; el parto tiene lugar bajo el agua y, una vez concluido, la cría nada hasta la superficie sin más dilación para respirar su primera bocanada de aire.

Aunque la cría empieza a pacer en el fondo del mar a los tres meses, no abandona la espalda de su madre hasta que tiene lugar el destete, a los dieciocho meses de edad o incluso más tarde. La hembra alcanza la madurez sexual hacia los quince años y el intervalo entre partos es de 3-7 años; el crecimiento de la población es, por tanto, muy lento, del 5% anual como máximo. La longevidad máxima es de unos 70 años.

Los machos adultos tienen un par de «colmillos»: los incisivos superiores que sobresalen justo detrás del disco terminal de hocico. Los colmillos son una de las razones por las que esta especie ha sido perseguida. Para distintas culturas los collares hechos de dientes de dugongo son un valioso amuleto, y tanto los huesos como los colmillos han sido utilizados para confeccionar objetos de marfil e incluso para fabricar un carbón de alta calidad empleado en el refino de azúcar.

Según la creencia infundada de diversas culturas asiáticas, otras partes del cuerpo del dugongo tienen virtudes medicinales o afrodisíacas. Su piel ha sido utilizada para la manufactura de un cuero de gran calidad y, hasta hace pocos años, la especie también era perseguida por el valor de su aceite (de un ejemplar adulto pueden extraerse 24-56 litros). Por último, el dugongo ha sido cazado, y todavía lo es, en diversos puntos de su rango de distribución geográfica por el buen sabor de su carne, que recuerda el de la ternera.

A causa de esta implacable persecución, los efectivos de la especie han disminuido de forma drástica en gran parte de su rango de distribución original. Hace ya siglos que no se detecta su presencia en el Mediterráneo oriental y, más recientemente, ha desaparecido de las islas Maldivas, Laquedivas y Mascarenas, en el océano Indico. Otras poblaciones, en concreto las de las islas Guam, Yap y Ryukyu y del estrecho de Torres (océano Pacífico), y las de las costas del Sudeste Asiático, han sufrido una importante reducción.

Por último, las poblaciones de las costas de india, SO de Asia (sobre todo tras la guerra del Golfo), África y Madagascar corren peligro de extinción inminente. La UICN considera vulnerable la especie y la CITES la incluye en el Apéndice 1.

Sin embargo, las poblaciones australianas escapan al rigor del Apéndice 1 —la CITES las clasifica en el 2— porque en este continente el dugongo aún goza de relativa buena salud, ya que sólo es perseguido por los aborígenes. Las poblaciones australianas se pueden cifrar en unos cuantos miles de ejemplares —unos 1.000 frecuentan las aguas de Shark Bay—, pero los efectivos totales de la especie probablemente no superan los 30.000.

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