Desmán de los Pirineos

El Desmán de los Pirineos está en peligro de extinción

Nombre científico: Galemys pyrenaica

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El desmán de los Pirineos, por su forma y tamaño, es un insectívoro similar al topo, pero de costumbres acuáticas. Habita en los Pirineos y el sistema Cantábrico, incluida su prolongación hacia Galicia y Portugal. Vive en los torrentes de montaña más cristalinos y puros, donde se alimenta de insectos, pequeños crustáceos, caracoles, moluscos bivalvos y, ocasionalmente, pequeños peces, pequeños ratones, otros vertebrados y lombrices. Ingiere diariamente el equivalente a dos tercios de su peso corporal (en cautividad) y sus presas preferidas son las larvas de plecópteros y tricópteros y los gammáridos de agua dulce.

Sus minúsculos ojos apenas son capaces de distinguir entre la luz y la oscuridad, pero los sentidos del tacto y del olfato están muy desarrollados. En el extremo de la trompa tienen unas protuberancias (órganos de Eimer) capaces de detectar los detalles más nimios de la superficie de los objetos y las vibraciones que se propagan con facilidad en el medio acuático.

Su sentido táctil se completa con las vibrisas, muy sensibles, de la trompa, dispuestas en orden decreciente de longitud, y con otros pelos táctiles en la cola y las extremidades de las patas. En la entrada de las fosas nasales tiene, como los peces y reptiles (y los embriones de los mamíferos), unos órganos, denominados de Jacobson, que le permite oler a sus presas en el medio acuático. Por último, como los murciélagos y muchos cetáceos, dispone de un sistema de ecolocación para desplazarse en la oscuridad.

El desmán de los Pirineos es de costumbres nocturnas; durante el día duerme entre las piedras de la orilla o bajo alguna raíz peluda junto a los cursos de agua. En tierra se desplaza de forma muy desgarbada y casi nunca corre; en cambio, es capaz de trepar ágilmente valiéndose de sus garras, potentes y puntiagudas como agujas.

Con las garras de las manos se agarra a las asperezas del fondo de los torrentes, lo cual le hace adoptar insólitas posturas, ya que, aunque es un excelente nadador, es mucho más ligero que el agua a causa de la capa interna de su pelaje, una especie de plumón sedoso y abultado que, gracias a la impermeable capa externa, nunca se moja. Esto le obliga a agarrarse al fondo o bien a nadar enérgicamente, boca abajo, cuando excava el lecho del torrente en busca de larvas.

El pelaje externo del desmán, formado por matas de pelos aplanados, recubre la capa interna como un caparazón de escamas. Otras adaptaciones a la vida acuática son sus pies palmeados —las membranas interdigitales de las manos son sólo parciales— y la cola aplanada, ensanchada en el extremo por un mechón de pelos rígidos, que le permiten nadar con gran rapidez; el movimiento alterno de sus patas posteriores, que le harían nadar en zigzag, es corregido por la cola, que actúa como timón.

Cabe destacar, asimismo, su capacidad respiratoria, que es muy importante en comparación con su reducida talla y elevado metabolismo: en caso de necesidad, puede permanecer sumergido hasta 4 minutos. Durante la inmersión expulsa regularmente el aire en paquetes de burbujas.

Cuando presiente algún peligro, se refugia bajo alguna piedra o raíz; sólo la trompa aflora en la superficie del agua. La analogía con un pequeño submarino, como afirma el investigador francés Bernard Richard, es realmente sorprendente.

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El desmán de los Pirineos es un animal solitario. Sólo se acerca a sus semejantes durante los breves minutos que dura la cópula. En cautividad, el acercamiento de dos individuos del sexo opuesto siempre acaba de forma trágica. Sin embargo, como la distancia crítica de agresividad es muy corta (de 5 a 10 m), el territorio del macho, de unos 430 m2, suele incluir el de la hembra, que es de unos 300 m2. Defienden su territorio mediante el mareaje olfativo y una vigilancia constante. Aunque la pareja (si se puede llamar así la formada por dos animales que casi nunca se acercan a pesar de compartir el mismo territorio) forme la unidad territorial más habitual, muchos adultos solitarios ocupan territorios más extensos.

Los machos presentan actividad espermatogénica desde noviembre hasta mayo, pero el estro de las hembras no se inicia hasta enero. La existencia de tres picos anuales en la frecuencia de hembras preñadas, sugiere que son poliéstricas; en cualquier caso, se ha comprobado un estro post partum. Después de una gestación de unos treinta días, nacen de una a cinco crías, generalmente tres o cuatro, que son destetadas a los tres meses. La vida media en estado salvaje es de cuatro años.

El desmán de los Pirineos fue descubierto científicamente en el siglo pasado, pero su supervivencia está amenazada a causa de la contaminación de los pequeños ríos y torrentes, de los cuales depende su vida. En el Pirineo, por ejemplo, la contaminación de los cursos de agua, a pesar de su aspecto cristalino, es cada día más patente. Las causas son numerosas: aguas negras procedentes de los núcleos de población, asfaltado de las carreteras y adición de sal para fundir la nieve, fumigación de defoliantes y otras sustancias tóxicas en las plantaciones de resinosas.

La pérdida de la pureza del agua repercute negativamente en la concentración de oxígeno disuelto y esta disminución provoca la desaparición de muchas especies de insectos, sobre todo plecópteros, efémeras y frigáneas, cuyas larvas son muy exigentes en este elemento. Al disminuir la abundancia de larvas, característica del curso de agua bien oxigenado, el desmán se desplaza a otro arroyo o no se reproduce. Este insectívoro sería un excelente indicador de la polución acuática si sus hábitos no fueran tan discretos.

Otras causas de la disminución de los efectivos del desmán de los Pirineos son: la fragmentación o alteración del habitat con la creación de minicentrales u otras operaciones que modifican los niveles de agua; la persecución de que es objeto por parte de los pescadores, que lo consideran erróneamente un competidor —sólo muy ocasionalmente se nutre de peces, porque es incapaz de perseguir a una presa que nada o que se deja arrastrar por la corriente—; y una excesiva captura con fines científicos. Por otra parte, es desplazado de sus territorios de caza por los visones americanos que han huido de las granjas y se han adaptado a la naturaleza europea.

La UICN lo clasifica como una especie vulnerable, pero Richard considera que está en peligro a pesar de su antigüedad y de su rusticidad anatómica y fisiológica.
Otros insectívoros clasificados vulnerables (o raros) por la UICN son: el gimnuro o «rata lunar» de Mindanao (Podogy-mnura truel); el tenrec acuático de Madagascar (Limnogale mer-gulus); el topo dorado de Duthieu (Clorotalpa duthieae); y el desmán ruso (Desmana moschata), que fue muy perseguido por su piel. Entre los raros se encuentran el topo dorado de Julián (Amblysomus julianae), la musaraña de Zimbawe (Croe/dura maquasensis) y el topo dorado de Trevelyan (Chrysopa-lax trevelyani). Entre los insectívoros amenazados de extinción se encuentran el almiquí de Haití (Solenodon paradoxurus) y el de Cuba (Solenodon cubanus).

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