Colobo herrumbroso occidental

El Colobo herrumbroso occidental está en peligro de extinción

Nombre científico: Piliocolobus badius

extinción de especies animales
Este bello primate pertenece a la subfamilia de los colpbi-nos, grupo de especies más diversificado en Asia que en África, que tiene en esta especie a su representante más occidental. Los colobinos se distinguen de los demás cercopitécidos por sus formas más esbeltas y, sobre todo, por su tendencia a la reducción de la longitud del pulgar, que es particularmente acusada en los colobos; en el herrumbroso occidental, el pulgar se reduce a un muñón.

El colobo herrumbroso occidental es diurno y arbóreo. Casi nunca desciende al suelo y suele mantenerse a una altura de 16 a 27 m. Su actividad no sigue una pauta precisa: pasa el día alternando de forma irregular el tiempo dedicado a la alimentación y al sueño.

El colobo herrumbroso occidental se nutre básicamente de hojas, aunque su dieta incluye también algunas semillas y frutos. Como los demás colobinos, su estómago es de gran tamaño, muy parecido al de un rumiante. El estómago consta de varias cámaras, separadas de la que contiene los ácidos gástricos, y en ellas se mantiene un medio neutro donde prosperan las bacterias anaerobias capaces de fermentar la materia vegetal.

La gran capacidad del estómago multicameral (cuatro en los colobos rojos y tres en otros colobos) le permite almacenar los considerables volúmenes de alimento poco nutritivo que se ve obligado a ingerir para cubrir sus necesidades energéticas y metabólicas. El gran abultamiento del estómago ha inducido a error a muchos observadores poco experimentados, quienes han tomado por hembras preñadas a machos con el estómago lleno.

Aparte de su capacidad, que en algunas especies puede llegar a la cuarta parte del volumen del adulto, el estómago saculado permite a los colobinos digerir hojas con mayor eficacia que cualquier otro primate. Las bacterias anaerobias no sólo descomponen la celulosa liberando energía, sino que también desactivan las toxinas de las hojas de muchas especies arbóreas. Sin embargo, este tipo de estómago tiene un gran inconveniente: si el colobino come alimentos fácilmente digeribles, tales como frutos muy dulces, las bacterias los fermentan con tal rapidez que el estómago se llena de gases, pudiendo provocar la muerte del animal.

El colobo herrumbroso occidental vive en grupos estables de 12 a 82 miembros, siendo 50 la cifra promedio. El grupo incluye varios machos adultos, y las hembras adultas superan a éstos en número en una proporción de 5-3 a 1. Los individuos solitarios suelen ser machos inmaduros, expulsados del grupo por los machos más viejos. En el seno del grupo existe una acusada jerarquía que se expresa por el acceso prioritario a la comida, al espacio y al acicalamiento (grooming). El macho dominante realiza la mayoría de acoplamientos con las hembras del grupo. Aunque el orden jerárquico se mantiene por interacciones agresivas, las luchas físicas reales no son frecuentes.

En comparación con los otros cercopitécidos, especialmente con los macacos, las relaciones sociales de los colobinos muestran un nivel más bajo de interacción agresiva, socio sexual, vocal y gestual. Es probable que su limitado repertorio gestual esté relacionado con su habitat arbóreo: la manada apenas necesita coordinación para escapar de los predadores y la distribución homogénea del alimento no exige tanta experiencia.

El colobo herrumbroso occidental constituye, en cierto modo, una excepción entre los colobinos, ya que su repertorio vocal es muy amplio. Entre su amplia gama de vocalizaciones, quizá sea el ladrido de alarma del macho adulto el sonido más destacado.

El territorio común del grupo oscila entre 8,5 y 132 ha, siendo 1 a 2 ha el tamaño promedio que corresponde a cada individuo. No existe territorialidad propiamente dicha, aunque la zona utilizada en un momento concreto puede ser defendida por el grupo mediante vocalizaciones y demostraciones agresivas.

El período de gestación de esta especie se ha estimado en 4,5-5,5 meses, después de los cuales nace una sola cría. Investigaciones realizadas en Ghana indican que los jóvenes de ambos sexos abandonan el grupo antes de la madurez. Las hembras lo abandonan voluntariamente y son aceptadas sin dificultad en otras manadas. Los machos, en cambio, abandonan el grupo natal a la fuerza y, cuando intentan unirse a otro grupo, suelen encontrarse con una abierta hostilidad que en ocasiones puede provocarles la muerte.

El colobo herrumbroso occidental está sufriendo las consecuencias de la extracción maderera. Esta explotación no sólo destruye su habitat forestal, sino que permite a los cazadores acercarse al animal.

La UICN considera vulnerable esta especie; la subespecie de Costa de Marfil y de Ghana (P. b. waldroni), en peligro de extinción; y la subespecie P. b. temminki (Senegal hasta el NO de Guinea), como rara. Las demás especies de colobos rojos no carecen de amenazas. El colobo rojo propiamente dicho (P. pennanti), el de las montanas Uzungwa en Tanzania (P. gordonorum), el de Zanzíbar (P kirkii) y el del río Tana (P. rufomitratus rufomitratus) en Kenya están en peligro de extinción; los dos últimos están incluidos en el Apéndice 1 de la CITES. El colobo de van Beneden (Procolobús verus) es considerado vulnerable por la CITES. Entre los colobos pertenecientes al género Colobus, el más amenazado es el colobo negro, C. satanás, una especie incapaz de sobrevivir en la selva secundaria y que la UICN considera en peligro de extinción.

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Colobo herrumbroso occidental (Piliocolobus badius)

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