Ciervo Barasingha

Ciervo Barasingha está en peligro de extinción

Nombre científico: Cervus duvaucelii

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Ciervo Barasingha

El barasingha es un ciervo de facciones estilizadas que habita exclusivamente en el continente indio. Cada una de las astas del macho suelen tener doce puntas (aunque su número oscila entre diez y quince), lo cual explica su nombre: en hindi, bara singifica doce singha, cuernos. Pueden medir hasta un metro y son lisas, nunca rugosas como las del ciervo de Eld, que coincide con el barasingha en los marjales de llanura de Asam.

Existen tres subespecies de ciervo barasingha: el C. d. du-vauceli, que vive en la frontera entre la India y Nepal, concretamente en el Parque Nacional Dudhwa, en el santuario Kan-chanpur y en los bosques Pilibhit; el C. d. ranjitsinhi se encuentra en Asam, en el Manas Tiger Reserve y en el Parque Nacional Kaziranga; y, finalmente, el C. d. branden que vive en el Madhya Pradesh, en el centro de India, especialmente en los Parques Nacionales Kanha e Indravati. Las dos primeras subespecies habitan en los herbazales pantanosos situados a la orilla de los grandes ríos.

La tercera, que recibe el nombre de barasingha de terreno duro, prefiere un habitat formado por prados y terrenos arbolados de suelo seco; hasta principios de siglo dominaba las tierras altas de la India Central, mostrando especial predilección por los bosques de sal (Shorea robusta), sobre todo en otoño, como aún puede observarse en el parque de Kanha.

Pero las tres subespecies tienen las mismas pezuñas, alargadas y a la vez extendidas a lo ancho, que constituyen una adaptación excelente para la vida en los humedales y terrenos muy inundados.

El ciervo barasingha se alimenta casi exclusivamente de hierba y apenas ramonea, como otros ciervos, brotes, hojas, flores y frutos. Por tanto, sus hábitos alimentarios son parecidos a los de los ciervos axis y porcino (Axis porcinus), animales que también gustan de las praderas que orillan los ríos, y es posible que en el pasado se estableciera cierta competencia entre estas especies.

Afortunadamente, el barasingha no suele invadir los campos de cultivo de otros herbívoros que son considerados plagas y que son perseguidos por ello.

El barasingha es una especie muy gregaria que antiguamente formaba inmensos rebaños en las llanuras aluviales de las grandes cuencas del Ganges y del Brahmaputra; entonces su rango de extensión geográfica llegaba hasta el Indo.

Pero su extrema adaptación a los herbazales ribereños y aluviales fue la causa de su brusco declive. En el centro de la India estas zonas ofrecen los mejores terrenos agrícolas y la roturación, como consecuencia del gran incremento de población, expulsó de ellas a las grandes manadas de barasingha. Hoy sólo quedan manadas fragmentadas, alejadas unas de otras, a menudo de pequeño tamaño.

Sin embargo, incluso actualmente pueden llegar a formarse algunos grandes rebaños. En Nepal, en uno de los aluviales del Ganges, se verificó en 1978 que un grupo de unos mil barasinghas pasaba todo el año en un área de unos 32 km2; cada año, desde febrero hasta abril, en el seno de esta población se formaban grandes manadas que a veces superaban el centenar de individuos.

Diez años más tarde, George Schaller, cuando estudiaba una población de barasinghas en el centro de la India, observó un rebaño formado como mínimo por 500 ejemplares; sin embargo, el número de cabezas de la mayoría de manadas estudiadas por Schaller oscilaba entre trece y diecinueve.

La mayor parte de estas manadas o rebaños son unisexuales, incluyendo sólo los machos adultos o bien las hembras y crías. Durante la época de celo, no obstante, se forman asociaciones bastante sueltas de ambos sexos. Los machos no son territoriales y establecen su jerarquía mediante exhibiciones gestuales; casi nunca entablan combates cruentos (y a menudo mortales) como los ciervos comunes.

El bramido del macho en celo es muy ronco y recuerda en cierto modo el rebuzno de un burro. Otras manifestaciones del celo consisten en revolcarse en el lodo y en ponerse hierba en la cornamenta para que el aspecto de ésta sea más imponente.

El macho dominante, obviamente, tiene acceso prioritario a las hembras en celo; durante la fase culminante de la época de celo, en diciembre y enero, forma un harén que puede incluir hasta treinta ciervas.

Durante un cierto período de la década de los 60 se plantearon serias dudas sobre el porvenir de este elegante ciervo; la raza de la India Central, en concreto, estuvo al borde de la extinción, pero, gracias a la creación de los parques nacionales de Kanha y de Indravati, sus efectivos aumentaron desde los 66 de 1968 hasta los 400-500 de hoy día.

La creación de parques y santuarios en otras zonas también ha contribuido a la protección efectiva de las otras dos razas, y hoy la especie cuenta con unas 4.000 a 5.000 cabezas.

El sistema de reservas y parques naturales de la India es excelente, pero siempre planea sobre los territorios protegidos la amenaza de ser invadidos por una población que aumenta sin tregua. Por este motivo el barasinkha, bien protegido en sus hasta ahora intocables santuarios, continúa siendo considerado por la UICN como especie en peligro de extinción e incluido por la CITES en el Apéndice 1.

Otros cérvidos que la UICN clasifica como vulnerables, amenazados de extinción o en un status indetermindo son los siguientes: muntjac de frente peluda (muntjacus crinifrons) munt-jac de Tenasserim (/Vi. feae), gamo de Mesopotamia (Dama dama mesopotamica), axis de Bawean (Axis kuhli), axis de Calamian (A. calamianensis), ciervo de Vissayan (Cervus alfredi), ciervo de Eld o tamin (C. eldis), varias subespecies amenazadas del ciervo sika (C. nipporí), ciervo de Thorold (C. albirostris), las subespecies de los ciervos común y de Virginia —que se tratan en otro lugar—, ciervo mulo de la isla Cedros (Odocoileus hemionus cerrosensis), varias subespecies amenazadas del ciervo de las pampas (Ozotoceros bezoarticus), ciervo de los pantanos (Blastóceros dichotomus), ciervos andinos de Chile (Hippocamelus bisulcas) y de Perú (H. antisensis), y los pudús o venaditos de los páramos que se tratan en otro lugar.

Aunque no todos los autores los incluyen entre los cérvidos, mencionemos también a los ciervos almizcleros del género Mos-chus sp. (según diversos autores pertenecen a una familia distinta, Moschidae). Estos pequeños ciervos, cuyos machos desarrollan exageradamente los caninos pero carecen de cuernos, son muy vulnerables a causa de la persecución de que son objeto por su preciadísima bolsa de almizcle.

Sin lugar a duda, el almizcle que se extrae de estos animales es el mejor fijador de perfume existente en el mundo y está muy solicitado por la industria cosmética.

Este hecho y la pequeñísima cantidad que se extrae de cada individuo contribuyen a que alcance un precio tan elevado que se dice que el almizcle es el producto animal más caro del mundo. En 1986, por ejemplo, 1 kg de almizcle se cotizaba en el mercado internacional a u$s 45.000.

No es extraño, por tanto, que los almizcleros sean perseguidos con saña, tanto por los nativos como por los europeos. La CITES incluye todo el género Moschus en el Apéndice 2 y las poblaciones del Himalaya (M. chrysogaster M. leucogaster), las más perseguidas, en el Apéndice 1.

Estas dos últimas especies son, a su vez, consideradas vulnerables por la UICN. Las especies más norteñas (M. fuscus M. berezowskii, M. moschiferus), en cambio, parecen estar fuera de peligro, porque algunas de su poblaciones habitan territorios inaccesibles y también porque los chinos han conseguido mantener y criar estos animales en grandes cotos cercados.

animales en peligro de extinción y sus causas

 

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