Camello Bactriano

El Camello Bactriano está en peligro de extinción

Nombre científico: Camelus bactrianus

animales en extinción

Camello Bactriano

El camello bactriano está provisto de dos jorobas y su apariencia es torpe y lanuda. A pesar de su aspecto, bastante distinto del dromedario, da híbridos fértiles con este último. Junto con las llamas, guanacos y vicuñas del Nuevo Continente, forma la familia de los camélidos, únicos descendientes de una rama primitiva de los rumiantes, la de los tilópodos.

El camello bactriano, como el dromedario, es un animal muy bien adaptado a los medios más áridos. Sus ojos están provistos de espesos párpados que le protegen de las tormentas de arena, sus orejas son pequeñas y peludas y sus estrechas y alargadas ventanas nasales pueden cerrarse a voluntad para evitar que entre la arena y el polvo.

El surco que parte el labio superior permite que la boca recoja la humedad de las fosas nasales y sus cojinentes plantares le permiten andar sobre los suelos más blandos. No olvidaremos que el camello sólo apoya en el suelo la punta de sus cascos, porque, como los demás camélidos, es digitígrado, un caso único entre los rumiantes).

Sin embargo, sus adaptaciones más prodigiosas corresponden al ámbito fisiológico. Contra la creencia popular, los camellos no acumulan agua ni en el estómago ni en la joroba. En cambio, son capaces de sobrevivir largos períodos sin agua y de perder hasta el 40% de su peso corporal sin caer en un proceso de deshidratación irreversible.

Eso sí, cuando encuentran agua, aunque sea salobre e incluso salada, no la desperdician y beben cantidades prodigiosas; así, en pocos minutos, son capaces de beber hasta 135 litros. En cuanto a las jorobas, como ya hemos dicho, no le sirven para acumular agua, sino grasa rica en energía que le permiten sobrevivir largos períodos sin ingerir ningún alimento.

El tamaño y la turgencia de las jorobas es, de hecho, un excelente indicador del estado general de salud —cuando, por ejemplo, no recibe una alimentación adecuada, las jorobas se encogen y a veces se inclina hacia un lado. Por último, otras adaptaciones fisiológicas notables son su capacidad de conservar el agua, produciendo heces secas y muy poca orina, y soportar importantes variaciones en su temperatura corporal (hasta 8 °C) para resistir mejor los rigores solar y nocturno.

La dieta de los camellos constituye otra de sus adaptaciones a la aridez de su medio ambiente, ya que son capaces de comer cualquier tipo de vegetación seca o espinosa, incluso plantas saladas que otro mamífero despreciaría. De hecho, es probable que necesiten ingerir esta vegetación halófila como una parte importante de su dieta, pues, al parecer, pierden mucho peso si no comen este tipo de plantas, y cuando el hambre les atenaza, son capaces de comer pescado, carne, huesos y piel.

Además de estas notables adaptaciones a la vida desértica, el camello bactriano muestra una gran resistencia al frío. Es probable que a ello le ayude su reserva de grasa, y sin duda es importante la contribución de su abundante y lanoso pelaje invernal que, con la muda primaveral, adquiere una apariencia andrajosa.

El camello bactriano vive solo o en grupos que a veces incluyen más de treinta individuos. Los apareamientos tienen lugar durante todo el año, pero el período en el que se registra el mayor número de nacimientos coincide con la temporada de crecimiento de las plantas, es decir, marzo-abril. Después de una gestación de 390 a 410 días, la hembra pare una sola cría que es capaz de ponerse a correr al día siguiente de su nacimiento.

Los camellos son útiles como montura y como bestias de carga. El camello bactriano es más dócil, lento y fácil de montar que el dromedario. Sin embargo, es capaz de correr a más de 65 km/h durante breves intervalos de tiempo.

Como el dromedario, su manera de cabalgar es la característica ambladura: las dos patas de un lado se mueven hacia delante mientras que las del otro son proyectadas hacia atrás. En un período de cuatro días, un camello transportó una carga de 270 kg a una velocidad media de 4 km/h, realizando trayectos diarios de 47 km.

El camello bactriano fue domesticado probablemente antes del año 2500 a.C. en el altiplano situado al N de Irán y SO del Turquestán. Desde allí, los camellos domesticados se extendieron hacia Irak y Asia Menor por el O y hacia el N de China y Mongolia por el E.

Al contrario que el dromedario, que ya no cuenta con representantes realmente salvajes, todavía existen poblaciones de camello bactriano que nunca han sido domadas en la soledad del desierto de Gobi. En invierno, estos camellos se desplazan hasta la orilla de los ríos de la Estepa de Gobi.

pero regresan al desierto tan pronto como funde la nieve. Estas poblaciones salvajes aún eran bastante abundantes en la década de los 20, pero a partir de esta fecha comenzaron a disminuir de forma drástica, quedando relegadas a pequeños núcleos dispersos en el SO de Mongolia y el NO de China.

Las últimas estimaciones de Gu Jing-he y Gao Xing-yi (El camello salvaje de dos jorobas en la región de Lop-Nor, Kawamichi, 1985) arrojaban las exiguas cifras de 200 ejemplares en China y de 400 a 700 en Mongolia. La UICN. por su parte, lo clasifica como especie vulnerable.

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