✅ Bilbi ✅

El Bilbi está en peligro de extinción

Nombre científico: Macrotis lagotis

extinción de animales
Los bilbis o bandícuts-conejos figuran entre los marsupiales más atractivos y bellos de la fauna nativa de Australia.

Las orejas largas y sueltas, el pelo largo, suave y sedoso, la cola llamativamente marcada de blanco y negro, que llevan como una bandera, y la forma de desplazarse, como a medio galope, les confieren aspecto de duende. Cuando duermen, se sientan cómodamente sobre la cola, con la cabeza escondida entre las patas delanteras y las orejas plegadas hacia adelante a lo largo de la cabeza.

Los primeros colonizadores de Australia, personas muy poco sensibles a los encantos de la naturaleza, sucumbieron ante el de los bilbis y, con frecuencia, los protegieron. El profesor australiano F. Wood Jones comentaba en los años 20 la inusual tolerancia otorgada a estos animales por unas personas que habían declarado una guerra sin cuartel contra cualquier especie viviente. Atribuyó este hecho no sólo a su indudable utilidad para controlar los ratones e insectos, sino también a su innegable atractivo. Por desgracia, los tiempos cambiaron muy pronto y, con el desarrollo de un lucrativo mercado de pieles en Adelaida, la tolerancia fue sustituida por una caza implacable.

Por si esto fuera poco, los bilbis también fueron víctimas, directa o indirectamente, de la proliferación del conejo, que fue introducido en Australia y que en muy poco tiempo se convirtió en una temible plaga. Los bilbis murieron o quedaron mutilados a millares en las trampas metálicas dispuestas en todos los rincones del país para mitigar la proliferación del conejo. Muchos otros probablemente fueron víctimas de los cebos envenenados, preparados para los dingos, zorros y «gatos» marsupiales, ya que una parte importante de la dieta de los bilbis, como la de todos los bandicuts (y los dasiúridos), se basa en la ingestión de carne.

La competencia con los conejos por las madrigueras probablemente contribuyó a la completa desaparición de la su-bespecie de bilbi de mayor tamaño, Macrotis lagotis grandis. Estos animales, de 55 cm de longitud, se extinguieron hacia 1930. Apenas treinta años antes eran mucho más abundantes que los conejos (que ya habían empezado a proliferar), incluso en las cercanías de Adelaida, según se desprendía del resultado de las capturas con trampas.

Al contrario que los restantes bandicuts, los bilbis siempre viven en madrigueras y son. por tanto, unos excavadores potentes. Para ello utilizan toda la potencia de sus cuatro patas; las delanteras, dotadas de poderosas garras, actúan independientemente y las utilizan como azadones; las traseras, que actúan simultáneamente y a una velocidad prodigiosa, sirven de pala. Las madrigueras así construidas descienden en espiral hasta una profundidad suficiente para verse libres del insufrible calor de los desiertos centrales.

Hasta hace algunos años, existían en el continente dos especies: el bilbi menor (M. leucura) y el bilbi mayor o bilbi propiamente dicho (Macrotis lagotis). El primero, que vivía en las colinas arenosas de Australia Central, en la cuenca del lago Eyre y sus emisarios, está extinguido. El segundo aún cuenta con algunos efectivos, pero éstos son tan escasos que la especie está seriamente amenazada.

Las causas de la extinción del bilbi menor no son tan claras como las del M. lagotis, pero en todo caso debe achacarse a la vulnerabilidad general de los bandicuts australianos. Efectivamente, según diversos autores, los componentes de este grupo probablemente han sufrido la mayor tasa de disminución de todos los marsupiales. En todo caso, eso parecen indicar los resultados de un estudio realizado en Nueva Gales del Sur, que constataba la desaparición, por diversas causas —eliminación de plantas y arbustos, introducción del ganado doméstico y del zorro—, de más de sesenta especies de marsupiales censadas en 1910. Entre ellas se encontraban el bilbi mayor y otra especie de bandicut, lo que equivalía al 33% de las especies de este grupo extinguidas en la zona. Los otros dos grupos más afectados fueron los dasiúridos, que sufrieron una reducción del 27%, y los wallabies o pequeños macropó-didos, con un 16%.

especies en extinción

Las especies más afectadas tenían o tienen su habitat en las zonas áridas y semiáridas. Entre estas especies (no extinguidas), aparte del bilbi mayor, se encuentra el marl o bandicut de Bouganville (Perameles bouganvillé), cuya subespecie oriental no se ha registrado desde 1867 y de la que sólo existen algunos ejemplares en el O del continente y en las islas Bernier y Dorrie. Entre las extinguidas se encontraban, además del bilbi menor, el bandicut del desierto o mularruquirra (Perameles eremiana) y el bandicut de pie de cerdo (Chaero-pus ecaudatus), ambas pertenecientes a la familia peramélidos.

El bandicut de pie de cerdo era un animal muy curioso. Su especialización anatómica le permitía correr velozmente por las grandes llanuras del centro. Tenía las extremidades alargadas y los dedos segundo y tercero de sus patas delanteras, los únicos que eran funcionales, formaban una almohadilla como la de los artiodáctilos (de ahí su nombre de pie de cerdo). En sus patas posteriores sólo era funcional el cuarto dedo, muy ampliado, como una pezuña blanda. Sus largas orejas de conejo, como las de los bilbis, junto con sus patas largas y su cola ligeramente crestada, le daban un aspecto muy grácil, similar al del cervatillo.

El bandicut de pie de cerdo siempre fue un animal raro y es posible que aún sobreviva en los desiertos del centro de Australia. La última observación fidedigna tuvo lugar en 1907. pero en 1925 se registraron posibles indicios de su presencia.

La mayoría de bandicuts de las zonas más húmedas de Australia, sobre todo los de las zonas subcosteras más altas, apenas han acusado el establecimiento de los colonizadores europeos; algunas incluso prosperan. Una posible excepción es el bandicut barrado de Tasmania (Perameles gunnii), hoy al borde de la extinción en Victoria a causa del cultivo y el pastoreo, aunque sigue siendo habitual en la vecina Tasmania.

Los bandicuts se distinguen de los restantes marsupiales por tener algunos dedos de los pies unidos (se dice que son sindáctilos), formando una especie de peine que utilizan para asearse. Otra de sus particularidades, aunque no exclusiva de este grupo, es su ciclo reproductivo. Estos animales se han especializado en la estrategia reproductiva denominada r. que consiste en una tasa reproductiva muy alta, en invertir la mayor parte de sus esfuerzos en la producción del mayor número posible de hijos y reducir al mínimo los cuidados de la progenie. La estrategia reproductiva r es diametralmente opuesta al segundo tipo, en orden de importancia, de estrategia reproductiva animal, la k, utilizada por muchos otros marsupiales —canguros y koalas, por ejemplo— que se basa en el desarrollo de un número limitado de embriones a los cuales dedican los máximos cuidados durante la primera fase de su vida.

La estrategia de la r es uno de los factores que explican por qué ciertas especies, como la chinchilla de Adelaida, por ejemplo, se han difundido sin ningún problema en habitáis desocupados —el segundo es su elevada valencia o adaptabilidad ecológica—. Sin embargo, no fue muy útil para las especies extinguidas antes citadas, probablemente porque sus exigencias ecológicas eran muy altas.

La elevada tasa reproductiva de los bandicuts —la más alta entre los marsupiales— es muy similar a la de los roedores y lagomorfos. También se parecen a éstos en su forma o aspecto: los bilbis recuerdan vagamente a los conejos, y los peramélidos, de orejas mucho más cortas con la notable excepción del extinguido bandicut de pies de cerdo, a las ratas y los ratones.
Como una contribución más al aumento de su tasa reproductiva, una de las especies de peramélidos, el bandicut pardo norteño (Isoodon macrourus) tiene, con toda probabilidad, el período de gestación más corto de todos los mamíferos.

Este animal acentúa, por tanto, hasta el límite la tendencia general de los marsupiales de acortar al máximo este período en favor del de la lactancia. Una tendencia evolutiva que, según diversos autores, supondría una gran ventaja sobre la estrategia reproductiva de los placentarios, ya que permitiría desembarazarse de las crías en épocas de escasez de alimento o sequía, para intentarlo de nuevo más adelante en condiciones más favorables sin que la madre se exponga al anorme derroche energético que supone el aborto.
especies en peligro

 

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