Betong de Leueur

El Betong de Leueur está en peligro de extinción

Nombre científico: Bettongia lesueur

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El betong de Lesueur pertenece a la subfamilia de los potorús. Estos pequeños marsupiales reciben también el nombre de canguros-rata, porque ocupan una posición taxonómica próxima a los canguros, con los que tienen en común las patas saltadoras, pero que recuerdan a las ratas por sus orejas redondas y pequeñas y su hocico puntiagudo.

Los canguros rata tienen una serie de rasgos primitivos que los diferencian de los canguros: la dentición, adaptada a una dieta más omnívora, y la morfología del cerebro, parecida a la de los opósums. Pero, como los canguros, disponen de un estómago grande y saculado que les permite digerir la celulosa.

El betong de Lesueur, que los australianos llaman boodie, sólo se desplaza en posición bípeda; nunca utiliza sus patas delanteras, ni siquiera cuando se mueve lentamente. Pero, al contrario que los canguros y wallabíes, no utiliza la cola como soporte.

El betong de Lesueur es el único canguro que vive de forma regular en madrigueras. Para excavar la gran madriguera comunitaria, utiliza sus fuertes garras delanteras. A veces se limita a utilizar la de algún conejo, modificándola según sus necesidades. El cambio más perceptible, huella inconfundible de esta especie en la naturaleza, la constituyen los largos canales a cielo abierto que excava frente a la entrada de la antigua conejera.

Aunque el nido del boodie es muy simple y contiene muy poca vegetación, gasta muchas energías en su construcción. Recoge un montoncillo de paja con la boca, lo deja caer al suelo para apisonarlo con las patas traseras y luego lo empuja hacia el extremo de la cola. Ésta abraza la paja y la transporta hacia el nido como si fuera un fardo atado con un cordel.

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La comunidad o grupo social que vive en la misma madriguera está formada por un macho y varias hembras. Los machos son agresivos con sus congéneres y, según parece, defienden ferozmente su grupo de hembras, pero no se preocupan por un territorio concreto. Las hembras suelen ser más amistosas, aunque en algunas ocasiones establecen un territorio del que excluyen a las demás hembras. Los machos se sienten sexualmente atraídos por ellas, incluso cuando no están receptivas, y los intentos de cópula son muy frecuentes. Durante el día, el macho del grupo o harén suele descansar junto a una de las hembras, como si ésta fuera su concubina preferida.

Los boodies» son de hábitos nocturnos; abandonan la madriguera después del crepúsculo y regresan a ella antes del amanecer. Primero salen los machos y a continuación las hembras. Los machos inician sus actividades vespertinas explorando el terreno circundante y examinando a cada una de las hembras del grupo.

Son animales muy tímidos y asustadizos mientras existe un poco de luz, pero cuando ya es noche cerrada son bastante confiados y a veces permiten que se acerque el hombre. Sin embargo, a pesar de su inofensivo aspecto, se defienden ferozmente: se reclinan sobre un costado y reparten golpes a diestro y siniestro con las patas posteriores. Si se intenta agarrarlos, propinan salvajes mordiscos.

Los betongs son poliéstricos y pueden generar tres carnadas al año. El parto puede producirse en cualquier época del año, pero en la población de betong de Lesueur de la isla Bernier, por ejemplo, suelen registrarse entre febrero y septiembre, tras la gestación, que dura unos 21 días, nace una única cría. Inmediatamente después del parto las hembras vuelven a aparearse, pero la segunda cría nace cuatro meses más tarde porque una diapausa embriónica frena su desarrollo.

De las cuatro especies de betongs, el de Lesueur era el más abundante. De hecho, era uno de los mamíferos más difundidos en Australia, continente que ocupaba casi por completo con la posible excepción de Queensland. Aunque el último ejemplar capturado en Nueva Gales del Sur se remonta a 1982, el «boody» aún era una especie común en Australia Central y Sudoccidental en los años 30. Sin embargo, en la actualidad sólo se encuentra en las islas Barrow, Boodie, Bernier y Dorrie, frente a la costa occidental. La drástica disminución de sus efectivos debe atribuirse a la competencia del conejo (especie introducida y muy invasora en Australia) por las madrigueras y el alimento, a la pérdida del habitat, a la depredación del zorro —otra especie introducida— y a la persecución humana.

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