Ballena Yubarta

La Ballena Yubarta está en peligro de extinción

Nombre científico: Megaptera novaeangliae

animales marinos en peligro de extinción

La ballena yubarta o xibarte es una ballena de tamaño medio. Su aspecto externo difiere considerablemente del de los rorcuales. Las aletas pectorales son muy largas (hasta casi un tercio de la longitud total), las mayores de todos los cetáceos tanto en términos absolutos como relativos. Pero lo que mejor distingue a la yubarta cuando se observa de lejos son las características protuberancias de forma redondeada del rostro, mandíbulas y aletas pectorales.

Con frecuencia, sobre la piel de la yubarta se desarrollan acúmulos de crustáceos ectoparásitos de concha dura, sobre todo ciámidos y cirrípedos. A finales del verano, en las latitudes polares, una yubarta puede haber acumulado hasta media tonelada de estos incrustantes parásitos.

Es cosmopolita y sus migraciones alcanzan gran amplitud. Sin embargo, la disminución de sus efectivos hace que su distribución geográfica sea muy discontinua; actualmente, es muy difícil observarla cerca de las costas ibéricas. Los pocos ejemplares avistados en el Mediterráneo probablemente provienen de la población oriental del Atlántico Norte.

La yubarta, como otros rorcuales, se alimenta tragando grandes cantidades de agua que filtra a través de sus barbas con ayuda de la lengua y la garganta retráctil. Pero también es capaz de concentrar sus presas utilizando un método más espectacular: una o dos ballenas nadan por debajo de un banco de krills o de peces y {razan una espiral ascendente, emitiendo al mismo tiempo una cortina o «red» de burbujas en la que quedan atrapadas las presas. Este sistema facilita en gran medida el proceso de tragar y filtrar.

Además de los pequeños peces sociables, que constituyen la parte esencial de su dieta en aguas septentrionales, las yubartas se nutren también de crustáceos. Los eufasiáceos ocupan el primer lugar de su dieta en las frías aguas antarticas. Como los rorcuales, se alimentan durante el verano en las aguas polares.

Aunque al parecer no utilizan la ecolocación para localizar a sus presas, las yubartas son uno de los cetáceos más locuaces. Su repertorio de sonidos es muy variado y la combinación de aljgunos de ellos dan como resultado un canto muy elaborado. Este, extraordinariamente rítmico, consiste en una secuencia ordenada de motivos y frases agrupadas en temas, como el de las aves canoras. Su duración es de 6 a 35 minutos, pero la ballena lo repite en secuencias muy largas durante horas y, posiblemente, durante días o meses.

Aparte de su extraordinaria duración, el canto de la ballena yubarta es la ostentación más elaborada que se conoce en una especie animal (y, junto con el de la ballena de Groenlandia, el único canto complejo). Los solos de este cetáceo, que pueden durar más de 30 minutos y escucharse a varios kilómetros de distancia, fueron descubiertos científicamente a finales de los años 60 por Frank Watlington y los esposos Payne. La precisión «científicamente» hace referencia al hecho de que los marineros ya conocían estos cantos desde hace siglos —los Payne sugirieron que las sirenas de Ulises pudieran ser ballenas yubartas, entonces frecuentes en el Mediterráneo—, ya que se transmiten a través del casco de los barcos, pero hasta entonces nadie había conseguido identificar a sus emisores.

Desde su descubrimiento, Roger y Katy Payne no han cesado en su empeño de estudiar las distintas formas de comunicación de las yubartas y otras ballenas. Una de sus primeras conclusiones es que las ballenas son compositoras musicales, al mismo título que los humanos, aunque con una diferencia notable: no crean, en sentido estricto, nuevos cantos, sino que, con el paso del tiempo, van introduciendo variaciones más o menos importantes en el repertorio que habían grabado previamente en su prodigiosa memoria. El resultado, no obstante, es una creación original después de varias estaciones, porque las secuencias originales acaban siendo irreconocibles.

Lo más sorprendente de esta evolución es que se produzca simultáneamente en toda la población: todas las ballenas cantan la última canción a la moda (la última variación sobre el canto original) y desprecian olímpicamente la del día anterior. No es extraño que varios investigadores en bioacústica se hayan interesado por la yubarta (y también por otros cetáceos), y que el material fonético obtenido haya sido utilizado por varios músicos y artistas contemporáneos.

especies en peligro de extinción en el mundo

Los cantos tienen unas características particulares en cada individuo, pero durante la misma estación todas las yubartas de una región emiten un canto similar. Es posible, por tanto, hablar de dialectos regionales y se pueden distinguir claramente tres: el del Pacífico Norte, el del Atlántico Norte (que es el utilizado por las yubartas del Mediterráneo) y el del hemisferio sur.

Las yubartas sólo cantan en los territorios de cría y, ocasionalmente, durante la migración. Todo parece indicar que la función principal de su canto es de naturaleza sexual. Pero su espectro funcional es probablemente mucho más amplio: sin duda, estas vocalizaciones de naturaleza continua, que constan de varias secuencias ordenadas y evolucionan con el paso del tiempo, contienen una información prodigiosa.

Otro motivo de admiración es su prodigiosa capacidad acrobática. Durante el cortejo nupcial, y en muchas otras ocasiones (a veces sólo para jugar), las yubartas realizan prodigiosos saltos. Uno de los preferidos es alzarse en vertical por encima de la superficie del agua para caer de cabeza, boca arriba, y girar dentro del agua para recobrar la postura original; otro es el salto mortal, con infinitas variantes. También chapotean ruidosamente en el agua con sus aletas pectorales y se zambullen verticalmente tras emitir una serie de tres a seis chorros de agua anchos y cortos y agitar su gran aleta caudal.

Aunque no ha podido ser observado, se supone que la cópula tiene lugar en el trópico; en cualquier caso, allí es donde luchan los machos entre sí y, según parece, donde realizan el cortejo nupcial. La gestación dura unos once meses, tras los cuales la hembra pare una cría que mide 4 o 5 m y pesa 1,3 toneladas. El período de lactancia es más largo que el de los restantes balenoptéridos (unos once meses). La longevidad de esta especie es de 77 años.

La yubarta ha sido cazada regularmente durante un período de tiempo mucho más largo que los demás rorcuales. Siempre iu sido una presa fácil porque nada muy despacio, se puede localizar fácilmente y tiende a acercarse a los barcos; además, a diferencia de los demás rorcuales, nada muy cerca de la costa durante sus migraciones. En la antigüedad era capturada por los pueblos aborígenes del NO de Norteamérica y, por otra parte, siempre ha contado con un enemigo natural, la orea.

Su explotación comercial se inició en el siglo XVII en las costas de Japón y Bermudas. La explotación a gran escala empezó en el siglo XIX, en el Atlántico y el Pacífico Norte, pero su período más intenso coincidió con el establecimiento de la industria ballenera en aguas antarticas a principios del actual siglo. Entre 1904 y 1939 fueron capturados 102.298 ejemplares, y las poblaciones no tardaron en resentirse. Pero su explotación no decreció hasta que en 1966 la Comisión Ballenera Internacional declaró oficialmente protegidas las poblaciones de yubarta, excepto una pequeña cuota para las poblaciones aborígenes, que finalmente fue suprimida en la temporada 1986/87. Sin embargo, la especie está expuesta a la contaminación acústica en Hawai y en otros territorios de cría.

El número actual de ballenas yubartas puede cifrarse en unas 10.000. Antes de la explotación comercial su población alcazaba los 125.000 ejemplares. La UICN considera que la especie está amenazada de extinción y es incluida por la CITES en el Apéndice 1.

animales en extinción

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.