Antílope sable

El Antílope sable está en peligro de extinción

Nombre científico: Hippotragus niger

animales en extinción

Antílope sable

El antílope sable es una de las tres especies de hipotragos o antílopes caballos. Las otras dos son el antílope ruano o equino (H. equinus) y el antílope azul (H. leucophaeus), que habitaba en la zona de El Cabo.

Este último se extinguió hacia 1800. Como su nombre indica, estos antílopes tienen una apariencia caballar y como los perisodáctilos, a los cuales recuerdan, prefieren los terrenos abiertos antes que las selvas tupidas.

Sin embargo, los hipotragos, que pertenecen a la misma tribu de bóvidos que los oryx y el addax (Hippotragini), no comparten con éstos los habitáis áridos y desérticos.

Prefieren zonas más arboladas y pastizales mucho más húmedos. Pero su preferencia por las laderas secas en los fértiles valles fluviales delata su filiación tribal.

El antílope sable busca habitáis más arbolados que el ruano. Sin embargo, la gama de biotopos que frecuenta es relativamente amplia. Ambas especies tienden a permanecer cerca de los cursos de agua; en ningún momento se alejan más de 4 km.

En los lugares donde no es perseguido, el antílope sable es un animal bastante confiado. En estos casos, la aproximación no es difícil porque el animal se limita a correr durante un corto trecho y quedarse parado, mirando hacia atrás.

Pero, si se le persigue, es capaz de correr a gran velocidad, a veces hasta 57 km/h, largos trayectos. Cuando es acorralado o herido, se torna salvaje y ataca al agresor utilizando sus afilados cuernos con una agilidad y velocidad sorprendentes.

El antílope sable es un animal nómada que cambia varias veces de territorio durante el año. Sus territorios son, además, de extensión muy variable. En Zimbawe, por ejemplo, se ha observado que las manadas de hembras y jóvenes utilizaban territorios de 240-280 ha, mientras que los de los machos adultos se limitaban a 25-40 ha.

Asimismo, se ha observado en el mismo país y en Angola que la extensión de los territorios del antílope sable oscilaban entre 1.000 y 32.000 ha; no obstante, una parte de este último estudio se refería al antílope sable gigante, H. niger variani, cuyas necesidades vitales de espacio son probablemente mayores.

Los antílopes sable se alimentan sobre todo de hierba, pero durante la estación seca ramonean, a veces intensamente, las hojas de los árboles para compensar la relativa escasez de pasto. Son animales muy gregarios cuyas manadas suman a veces cien individuos o más. Las manadas están formadas principalmente por jóvenes y hembras, y son dominadas por un macho adulto.

Siempre que los antílopes dispongan de una extensión suficiente para sus migraciones anuales, la estructura de las manadas varía estacionalmente. Así, durante la estación seca la manada se mantiene unida, pero en la época de las lluvias se dispersa en pequeños grupos, y al final de la estación húmeda, justo antes de que nazcan las crías, se fragmenta aún más.

Cuando los terneros abandonan sus escondrijos y comienzan a mostrarse en terrenos abiertos, la manada vuelve a congregarse.

A pesar de estas fluctuaciones, las manadas no cambian su composición de un año para otro, ya que el intercambio de individuos entre distintos grupos es muy escaso. Sin embargo, los jóvenes machos son expulsados de la manada a los tres o cuatro años de edad; entonces vagan en grupos de «solteros» hasta los cinco o seis años, edad a la que se vuelven solitarios y establecen su propio territorio.

Ya hemos indicado que la extensión de estos territorios es bastante variable; recordemos que oscila de 25-40 ha, según una observación, hasta 1.000-1.400, según otra. Los machos marcan el territorio defecando en sus límites y lo defienden encarnizadamente contra otros machos adultos.

El territorio de un macho puede solaparse con los territorios de varias manadas de hembras. Los machos más fuertes se adueñan de los territorios mejor situados, que permiten el acceso a un número importante de hembras.

En las zonas cuyo limitado perímetro no les permite efectuar sus migraciones anuales, la estructura de las manadas es constante a lo largo del año. Éste es el caso del Parque Nacional de las Simba Hills, el último refugio del antílope sable en Kenia. En él viven unos doscientos sables, divididos en seis manadas distintas, que vagan libremente por extensiones de 1.000 a 2.400 ha.

Sin embargo, estas manadas sólo están formadas por individuos jóvenes y hembras adultas. Los machos mantienen y defienden durante todo el año territorios individuales y comparten las manadas de hembras con otros machos, a menos que disfruten de una posición muy dominante.

Tras 8-9 meses de gestación, la hembra da a luz una sola cría, que pesa unos 15 kg y se mantiene oculta entre la hierba durante diez días o más. La mayoría de los partos tiene lugar cuando la vegetación está más crecida.

Este momento varía según las zonas: en el Transvaal, por ejemplo, se sitúa entre enero y marzo; en Angola, entre mayo y julio, y en Zambia, de junio a septiembre. Las hembras alcanzan la madurez sexual hacia los dos años de edad. La longevidad máxima registrada, en un ejemplar cautivo, fue de 19,75 años.

El antílope sable está incluido en el Apéndice 2 de la CITES. Aunque su rango geográfico todavía es bastante amplio, han disminuido mucho sus efectivos a causa de la alteración de su biotopo, la usurpación de sus territorios por la agricultura, la caza excesiva y la matanza deliberada y masiva para controlar la mosca tsé-tsé. El antílope sable gigante, H. niger variani, está incluido en el Apéndice 1 de la CITES y la UICN considera que está en peligro de extinción.

En 1970 tan sólo sobrevivían 2.000-3.000 antílopes sables gigantes en un pequeño territorio situado al N de Angola. A causa de la reciente guerra civil, que convirtió la zona en un territorio sin ley, estos animales han sufrido una mayor persecución durante la última década, a pesar de que la mayoría vivían en reservas y estaban protegidos legalmente.

Hoy, por desgracia, aún pende sobre el sable gigante una grave amenaza: la caza furtiva y la expansión demográfica, una lacra en el Tercer Mundo.

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